Colombia anunció esta jornada que, a partir del 19 de septiembre del año en curso, "rompió formalmente relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán", al considerar que esa "decisión soberana" obedece a las directrices de política exterior de Bogotá, según se lee en un comunicado difundido por la Cancillería de ese país suramericano en su perfil de X.
"Esta decisión soberana responde a los pilares que guían la política exterior del Gobierno en materia de seguridad nacional y hemisférica, y lucha contra el crimen transnacional, teniendo en cuenta presuntos vínculos del gobierno de Irán con grupos terroristas internacionales y otros grupos narcoterroristas que amenazan la seguridad del país", abunda el texto.
A la lista de alegaciones esgrimidas por la nación bolivariana se sumaron supuestas "violaciones constatadas de derechos humanos cometidas por el Gobierno iraní en su territorio", así como ataques contra terceros países en el marco del conflicto en Medio Oriente, "el bloqueo al estrecho de Ormuz" y la negativa de las autoridades iraníes a autorizar nuevas inspecciones al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) "para verificar el alcance de su programa nuclear".
El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano aseguró que, si bien lo antes expuesto deterioró su "confianza" en Irán, ello no se traducirá en la ruptura de los nexos consulares, que seguirán activas "según lo previsto en el artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y el numeral 3 del artículo 2 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963".
Guerra de EE.UU. e Israel contra Irán
En febrero pasado, Israel y EE.UU. lanzaron la madrugada del sábado un ataque conjunto contra Irán, proponiéndose "eliminar las amenazas" del Gobierno del país persa. Esos ataques se cobraron la vida del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos cargos militares de la nación. Teherán respondió a la agresión con ataques contra objetivos estadounidenses en Medio Oriente.
El conflicto se ha extendido por casi ocho meses, en un contexto marcado en los últimos días por el aumento de las tensiones y los intentos de iraníes de establecer condiciones para posibles negociaciones.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, afirmó el pasado sábado que Teherán había transmitido a Washington siete condiciones para iniciar conversaciones, entre ellas, el fin de la guerra en todos los frentes, la liberación de activos iraníes congelados, el levantamiento del bloqueo naval y el compromiso de no interferir en los asuntos internos del país. En sus palabras, las exigencias fueron comunicadas a través de Catar, y Teherán espera ahora una respuesta de Trump.
Al día siguiente, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que Irán no reabrirá el estrecho de Ormuz hasta que EE.UU. acepte las condiciones de Teherán y cumpla sus compromisos.
Desde Washington, el presidente Donald Trump, dijo que está en una "fase de toma de decisiones" sobre la República Islámica y mencionó tres opciones: "Aniquilar Irán, dejar que se pudran económicamente o llegar a un acuerdo". Al mismo tiempo, señaló que estaría dispuesto a reunirse con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, durante la Asamblea General de la ONU esta semana.