El presidente chino, Xi Jinping, declaró durante la ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca que Pekín y Washington deben evitar los conflictos.
"China y Estados Unidos deben mantener la línea roja de evitar conflictos y confrontaciones entre nosotros. Y sin duda podemos encontrar el camino adecuado para que dos grandes países convivan en este planeta que ambos llamamos nuestro hogar", afirmó.
Xi indicó que la llamada 'trampa de Tucídides', un concepto popular en la ciencia política que alude al riesgo de conflicto cuando una potencia emergente desafía la posición de una potencia dominante, puede evitarse.
Xi advierte a Trump sobre la trampa de Tucídides: ¿qué significa y puede evitarse?
Entre otras cosas, señaló las fuerzas armadas de ambos países deberían mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis, y afirmó que Pekín está dispuesto a intensificar la cooperación con Washington en la lucha contra el narcotráfico y aplicación de la ley.
En su intervención, Xi abordó además la cuestión de la inteligencia artificial y señaló que ambos países son "líderes" en este ámbito. "Tenemos tanto la capacidad como la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien, y de garantizar que su desarrollo esté siempre bajo control humano y contribuya al bienestar de la población", afirmó.
Visita de Xi a EE.UU.
El dirigente chino llegó este miércoles a la Base Conjunta Andrews, en el estado de Maryland, para una visita de Estado en el país norteamericano, la primera en 11 años. Además, se trata del tercer encuentro que mantienen ambos líderes en menos de un año.
Antes de la reunión, Trump afirmó que la inteligencia artificial ocupará un lugar destacado en las conversaciones. "La superinteligencia (SI) será un tema clave de discusión, pero quiero dejarla exactamente donde está. Esa es también la postura de China. ¡Nuestra salvaguarda es el Departamento de Justicia!", escribió Trump este jueves en Truth Social.
Xi, por su parte, afirmó en un discurso escrito que Washington y Pekín "deberían ser socios, no adversarios". "China y Estados Unidos deben trabajar en la misma dirección para promover una relación estable, caracterizada principalmente por la cooperación, una competencia moderada, diferencias controlables y una paz duradera, forjando un camino correcto para que dos grandes potencias coexistan adecuadamente en la nueva era", señaló.