Republicanos de Estados Unidos están presionando a su presidente, Donald Trump, para que restrinja las exportaciones del diésel ante el vertiginoso aumento de los precios del combustible.
Las voces a favor de la medida se alzan desde los estados agrícolas, especialmente afectados por los altos precios del gasoil, que alcanzaron el lunes un máximo histórico de 6,51 dólares por galón.
"Los altos precios del diésel están acabando con los ingresos de los agricultores", aseveró el sábado el senador por Iowa Chuck Grassley, quien instó a Trump a que imponga "un embargo a las exportaciones de diésel, como hicieron los presidentes en los años 70 con los productos agrícolas, porque los precios de los alimentos estaban inflados".
La representante por ese mismo estado Ashley Hinson llamó el lunes a adoptar la misma medida e indicó que los residentes de Iowa "no deberían tener que pagar el costo de la guerra en Irán ni en la gasolinera ni en la caja del supermercado".
A estos llamamientos se sumó el gobernador republicano de Luisiana, Jeff Landry, cuyo estado alberga una importante industria de refinación y exportación de petróleo. Pidió a la Administración y al Congreso que impongan una prohibición de 90 días a las exportaciones de diésel, con una excepción para las pequeñas refinerías.
La medida generó rechazo en el sector petrolero y el secretario de Energía, Chris Wright, advirtió la semana pasada que limitar las exportaciones de diésel elevaría de inmediato el precio de la gasolina, ya que las refinerías reducirían la producción de otros combustibles. Según Wright, cualquier barrera a las exportaciones disminuiría la oferta, cuando el mercado necesita precisamente un mayor suministro.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo en un comentario a medios de comunicación que la Administración "no contempla por el momento prohibir ni restringir las exportaciones".