El 22 de septiembre comienza en Nueva York la Semana de Alto Nivel del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. A la sede de la organización llegarán jefes de Estado y de Gobierno, ministros y diplomáticos de todo el mundo.
La nueva sesión de la Asamblea General se celebra en un momento marcado por numerosos conflictos internacionales, mientras la incapacidad de la organización para resolver las contradicciones entre los Estados se hace cada vez más evidente.
¿Qué esperar?
Uno de los principales protagonistas de la jornada del martes será el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien el año pasado criticó duramente a la organización. Ese mismo día, intervendrá el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien anteriormente había anunciado que planeaba reunirse con su homólogo estadounidense para advertirle de que cualquier injerencia en las elecciones brasileñas sería inadmisible.
Además de los discursos de los líderes mundiales, en los márgenes de la Asamblea General, se celebrarán numerosas reuniones bilaterales. Según CNN, Trump podría reunirse este martes con los líderes de los países del golfo Pérsico para abordar la situación en torno a la guerra con Irán.
El presidente estadounidense también se reunirá con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, según informó la semana pasada el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz. El líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, también ha anunciado que tiene previsto reunirse con Trump.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, intervendrá el jueves. El año pasado, durante su discurso, numerosos delegados abandonaron la sala.
Además, por segundo año consecutivo, la Administración Trump negó el visado al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y a su delegación. Por este motivo, su discurso tendrá lugar por videoconferencia este jueves.
Por su parte, la intervención del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, prevista para el miércoles, será prácticamente sin precedentes, ya que su país participa actualmente en las hostilidades contra Estados Unidos.
¿Quiénes estarán ausentes?
El presidente ruso, Vladímir Putin, no asistirá al evento. Rusia estará representada por el ministro de relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, quien, entre otras cosas, informó de sus planes de reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
También está en duda la participación del líder chino, Xi Jinping, quien acudió por última vez a la Asamblea General en 2021. Esta semana, Xi tiene previsto reunirse con Trump el jueves en Washington.
El canciller alemán, Friedrich Merz, también canceló su viaje a la ONU, en medio de una serie de contundentes derrotas de su partido en las elecciones locales.
La próxima Asamblea General será además la última para el presidente francés, Emmanuel Macron, y para el secretario general de la organización, António Guterres. Macron dejará el cargo después de las elecciones del próximo año, mientras que Guterres entregará el puesto a su sucesor, quien será elegido a finales de este año.
La ONU, ante una nueva prueba de relevancia
La nueva sesión de la Asamblea General se celebra en medio de una crisis que afecta a la propia organización. Como señala Reuters, la ONU se esfuerza cada vez más por demostrar su importancia y vigencia ante las crecientes críticas.
Estados Unidos ha reducido considerablemente sus contribuciones a la organización y se ha retirado de una decena de organismos de la ONU. No obstante, Washington evitó perder su derecho de voto en la Asamblea al abonar 725 millones de dólares correspondientes a sus contribuciones al presupuesto ordinario. Sin embargo, Estados Unidos todavía debe más de 1.000 millones de dólares a la organización y continúa reclamando recortes y reformas.
Según Associated Press, entre bastidores también se debatirá quién tomará las riendas de la ONU en el futuro. El segundo mandato de cinco años de António Guterres concluirá el 31 de diciembre y, por ahora, no hay un sucesor claro.
Richard Gowan, veterano analista de Naciones Unidas y director del programa de Asuntos e Instituciones Globales del International Crisis Group, considera que la organización ya no está "en caída libre", pero sigue sumida en una "crisis abierta o permanente".
"Puede que la ONU ya no esté en cuidados intensivos, como el año pasado, pero parece condenada a permanecer en un centro de trauma durante un futuro previsible", señaló el experto.



