El 15 de septiembre de 2021, los líderes de Estados Unidos, Reino Unido y Australia firmaron el acuerdo AUKUS, cuyo objetivo era fortalecer la cooperación entre los tres países y aumentar su potencial militar y tecnológico. Numerosos analistas destacaron el carácter claramente dirigido contra China del acuerdo.
Han pasado cinco años desde su creación, un periodo suficiente para evaluar los primeros resultados de una alianza diseñada para desarrollarse durante varias décadas.
El corazón del pacto
El acuerdo AUKUS incluye dos grandes áreas de cooperación, conocidas como Pilar I y II. El Pilar I está centrado en la cooperación para el diseño, construcción y operación de submarinos de propulsión nuclear. Su principal objetivo es proporcionar a Australia buques sumergibles de este tipo, ya que su actual flota de submarinos convencionales se acerca al final de su vida útil.

En el marco del acuerdo, Australia recibió la posibilidad de comprar a EE.UU. entre tres y cinco submarinos de clase Virginia. Inicialmente, dos de ellos serían submarinos utilizados por la Armada estadounidense y uno sería construido específicamente para Canberra. La primera unidad debía ser entregada a Australia en 2032. Además, el pacto contempla el desarrollo conjunto de una nueva clase de submarinos AUKUS, uno de los cuales debe construirse en Reino Unido y cinco, en Australia.
El primer submarino AUKUS construido en Australia no se espera hasta principios de la década de 2040.
El Pilar II tiene como objetivo aumentar las capacidades militares de los aliados mediante la cooperación tecnológica. Inicialmente, las áreas de colaboración incluían la inteligencia artificial, la ciberseguridad, las tecnologías cuánticas y la seguridad submarina. Posteriormente, la lista de ámbitos de cooperación fue ampliada e incorporó otras cuatro áreas: armas hipersónicas, guerra electrónica, innovación e intercambio de información.
¿Sigue en vigor el acuerdo?
Media década después, AUKUS sigue siendo un acuerdo vigente, tras haber sobrevivido a cinco primeros ministros en Reino Unido, dos primeros ministros en Australia y dos presidentes en EE.UU.
La amenaza más seria para el acuerdo apareció en 2025, cuando la nueva Administración de Donald Trump inició un proceso oficial de revisión del pacto. El subsecretario de Defensa de EE.UU., Elbridge Colby, afirmó que, debido a las limitadas capacidades de los astilleros estadounidenses, la transferencia de submarinos a Canberra podía ser problemática, ya que en cualquier momento podría comenzar una guerra en la región del Indo-Pacífico y Australia no debía asumir automáticamente la obligación de apoyar a Estados Unidos.
Sin embargo, tras la revisión, Washington decidió no abandonar el acuerdo. A pesar de ello, algunos compromisos fueron modificados. Ahora, los tres submarinos de clase Virginia que EE.UU. entregará a Australia serán submarinos usados, mientras que originalmente uno de ellos debía ser construido específicamente para el país austral.
Australia se prepara, pero los submarinos siguen lejos
En el marco del Pilar I, Canberra avanza en la preparación para asumir el control de submarinos nucleares. Especialistas australianos reciben formación en Reino Unido y EE.UU. y se está construyendo una institución educativa especial para preparar a los futuros ingenieros que participarán en la construcción de los submarinos de clase AUKUS. Además, especialistas comenzaron a recibir acceso a los submarinos británicos y estadounidenses que realizan escalas en puertos australianos, y estos navíos comenzaron a permanecer durante periodos más largos en el país. También se está construyendo una nueva base especial en el oeste de Australia, donde estarán desplegados de forma permanente cuatro submarinos estadounidenses y uno británico.

En cuanto al Pilar II, que fue criticado por algunos expertos debido a su carácter demasiado amplio, los resultados han sido más limitados. Este año, los tres países acordaron desarrollar sistemas y capacidades comunes de última generación para los drones sumergibles de los socios de AUKUS con el objetivo de aumentar la compatibilidad de sus tecnologías no tripuladas.
La factura es inmediata, los resultados tardarán tiempo
Por un lado, Australia, que ya ha gastado decenas de miles de millones de dólares y planea invertir hasta 368.000 millones, está avanzando lentamente hacia el objetivo que buscaba: obtener las competencias necesarias para construir y operar submarinos de propulsión nuclear. Sin embargo, todavía queda mucho tiempo antes de recibir los primeros submarinos estadounidenses y construir sus propios modelos nacionales. Durante este periodo, la situación puede cambiar significativamente y los socios pueden modificar o abandonar algunos de sus compromisos, como ocurrió con la Administración Trump y su decisión de no vender a Australia un submarino Virginia nuevo construido específicamente para el país.
Por su parte, EE.UU. y Reino Unido lograron progresar en uno de los principales objetivos asociados al acuerdo AUKUS: ampliar su presencia militar en el Indo-Pacífico y acercar su infraestructura de defensa a China mediante un mayor uso de las instalaciones australianas y el futuro despliegue permanente de fuerzas navales en el oeste de Australia.


