Guiada por la histeria antirrusa, la líder conservadora británica Kemi Badenoch ha vuelto a emplear la retórica sobre los supuestos planes del Kremlin de atacar países europeos, que Moscú ha desmentido en reiteradas ocasiones, para aumentar el gasto militar del Reino Unido a toda costa, incluso a expensas de sus propios ciudadanos, y las capas más vulnerables de la sociedad.
Asegurando que "dentro de los próximos 4 años, el Reino Unido podría estar en guerra con el Estado con armas nucleares más grande del mundo", Badenoch arremetió contra los laboristas en su discurso de este jueves, lamentando que "no suficientes políticos en el Parlamento" entienden lo que implica.
Según Badenoch, el Reino Unido debe aumentar su gasto en defensa cada año "para poder llegar al 3 % del PIB para 2030", ya que "cualquier cosa después de eso es demasiado tarde". La parte más polémica de su plan es la financiación. La política planteó abiertamente que lograr ese objetivo exige "decisiones difíciles", y afirmó que su equipo ya definió cómo hacerlo: quitando el subsidio de vivienda y prestaciones por discapacidad.
"Hoy, mi equipo ha presentado nuestro plan para eliminar el subsidio de vivienda y eliminar la exención del IVA para Motability", declaró, en referencia al programa social que facilita coches, sillas de ruedas motorizadas y 'scooters' a los discapacitados. A ello se sumarían los ahorros "del desastroso acuerdo de Chagos" y el dinero del British Business Bank, reutilizado "para destinarlo a defensa", agregó.
El gobierno laborista, sin embargo, "se niega a recortar el gasto social" y se prevé que este "vuelva a aumentar de nuevo" en el próximo presupuesto de otoño, lamentó Badenoch.


