Vendedores casi se desmayan por una subasta: 'cabeza de zorro' resultó ser de una especie extinta muy codiciada

Una pieza de taxidermia adquirida por su rareza estética terminó vendiéndose por más de 1.000 veces su valor.

Una pieza comprada por apenas 70 dólares en un mercado de antigüedades del suroeste de Reino Unido, descrita inicialmente como una cabeza de zorro de la época victoriana, resultó ser en realidad la cabeza disecada de un tilacino —o tigre de Tasmania— y acabó vendiéndose en subasta por más de mil veces su valor de compra.

La venta se celebró en Bristol el 11 de agosto de 2026. La casa Auctioneum señaló que el precio final superó los 81.500 dólares tras incluir las comisiones del comprador, tras una puja que atrajo ofertas en sala.

El hallazgo salió a la luz durante la revisión del lote, que figuraba como una pieza de taxidermia de zorro. Andrew Stowe, representante de la subastadora, comentó que "fue un 'shock'" descubrir lo que tenían entre manos y que el vendedor la había adquirido por un detalle que le pareció gracioso: los ojos móviles artificiales.

"Cuando le dijimos al vendedor por cuánto se había vendido, pensé que se iba a desmayar. ¡De hecho, tuve que ofrecerle una silla, no se lo podía creer!", afirmó Stowe.

Los ejemplares montados de tilacino son prácticamente inexistentes fuera de grandes museos e instituciones científicas. La casa estima que hay 756 ejemplares conocidos, de los cuales 101 corresponden a piezas taxidermia, y calificó la pieza como "increíblemente rara".

James Cranfield, el adjudicatario, un comerciante británico de curiosidades de historia natural, contó que colecciona cabezas de zorro inusuales y que, al ver la imagen en el aviso del lote, algo no le cuadró. "Fue como un rayo", dijo a ScienceAlert. "Inmediatamente pensé: 'Eso parece un tilacino'", añadió.

El tilacino ('Thylacinus cynocephalus') fue un marsupial carnívoro de aspecto similar al de un gran perro, apodado 'tigre de Tasmania' por las franjas oscuras en su lomo. En el pasado habitó amplias zonas de Australia y también regiones como Nueva Guinea, aunque con la llegada de los colonos europeos ya estaba mayormente restringido a Tasmania.

Durante el siglo XIX y comienzos del XX fue considerado una amenaza para el ganado y su caza fue incentivada, incluso mediante recompensas. El último ejemplar conocido murió en un zoológico de Hobart el 7 de septiembre de 1936, fecha que suele mencionarse como el fin de la especie.