El mundo no está preparado para la era de IA, afirmó Bill Gates, fundador de Microsoft, a pesar de defender durante mucho tiempo la innovación tecnológica.
"Por desgracia, de momento no nos estamos preparando. No veo indicios de que los líderes, los expertos y las comunidades estén afrontando los retos de forma adecuada. ¡No existe ningún plan para facilitar la transición a la era de la IA!", escribió el empresario en su editorial.
Según Gates, la gente subestima la IA por dos razones: la tecnología será capaz de reemplazar a los seres humanos en muchas tareas pronto y el mundo no tiene la experiencia con una tecnología que puede evolucionar tan rápidamente y actuar como un ser humano, adaptándose por sí misma.
¿Qué pasará con el trabajo? ¿Seguirá existiendo?
La IA afectará a varios sectores rápidamente, "en el transcurso de una década en lugar de a lo largo de varias generaciones", señaló, agregando que, a pesar de que se crearán nuevos puestos, "sin las políticas adecuadas, habrá muchos menos de los que hay hoy en día". Además, los especialistas necesitarán años de formación para ocupar las nuevas posiciones.
Entre los trabajos que podrían ser afectados por la IA, enumeró las ventas y la atención al cliente, la ingeniería de 'software', la asistencia jurídica, así como aquellas industrias en las que se cumplen tareas físicas como la construcción y la hostelería. A su vez, algunas áreas como la ingeniería de 'software' y el diseño crearán nueva demanda en el mercado de trabajo.
El punto de no retorno llegará cuando la IA ofrezca un rendimiento casi libre de errores, ya que tendrá la capacidad de verificar la información por sí misma, sin esfuerzos humanos.
La ilusión de control
El magnate destaca que la IA a veces ya actúa de formas que sus creadores no pretendían, pues la velocidad del desarrollo de la tecnología supera las expectativas. "A medida que los modelos se vuelven más potentes, podrían empezar a actuar en contra de nuestros intereses y podríamos perder el control", advirtió.
Muchos usan las herramientas tecnológicas para hacer el mal: fraude, desinformación, 'deepfakes', vigilancia, ciberataques, entre otros. Ante ello, cree que llegará un momento en el que la propia IA será capaz de hacer todo esto sin intenciones humanas detrás de dichos actos maliciosos. "Con el tiempo, la capacidad de utilizar la inteligencia artificial para hacer daño a las personas no se limitará a personas o instituciones", concluyó.
En una entrevista con The New York Times, Gates indicó que las empresas tecnológicas ya buscan obtener beneficios al minimizar deliberadamente los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial. "Ahora se dicen entre ellos: 'Oye, hombre, no digas eso, nos perjudica. Estamos intentando recaudar el próximo billón de dólares'", explicó.
El prometedor futuro de la IA
El filántropo asegura que al igual que existen obstáculos, la IA presenta numerosos beneficios.
Así, la herramienta puede sintetizar conocimiento de todos los campos científicos, lo que podría acelerar la innovación ante los problemas más difíciles del mundo, como la energía renovable, el tratamiento del cáncer, la producción de suficientes alimentos, entre otros.
Por ejemplo, en medicina, esta tecnología podría garantizar que un ataque cardíaco se detecte a tiempo, ayudar a los pacientes a entender las pruebas y mantener el contacto entre ellos y doctores fuera de hospital. En agricultura, podría ofrecer a pronósticos meteorológicos confiables, consejos sobre qué semillas plantar, cómo proteger sus cultivos y ganado de las enfermedades, o cómo mejorar el suelo. En salud mental, las herramientas de IA podrían ayudar a las personas a reconocer señales de trastornos, ofrecer estrategias para afrontarlos y conversar con ellas, siempre y cuando existan las salvaguardas de privacidad adecuadas.
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¿Cómo usar la IA para el beneficio de la sociedad?
De acuerdo con Gates, se deben desarrollar resoluciones a través de un proceso democrático público que incluya a funcionarios electos, responsables políticos, educadores, trabajadores de la salud, autoridades locales y líderes comunitarios. Y estas deben ser desarrolladas por los humanos con la ayuda de la IA, la cual se limitaría a plantear las preguntas.
También propone establecer instituciones internacionales y nacionales para lidiar con esta tecnología. El empresario compara la situación con la reorganización institucional llevada a cabo en EE.UU. tras el ataque terrorista del 11S, pero aclaró que "la IA requerirá mucho, mucho más", ya que afectará a muchas esferas, y no solo a la seguridad nacional.
En su búsqueda de resoluciones, afirmó que espera reunirse con el líder chino Xi Jinping a finales de este año para proponer iniciativas a nivel mundial que pemitan mitigar los crecientes riesgos que plantea la inteligencia artificial.