La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, aseveró esta jornada que espera que las negociaciones con EE.UU. que se celebran esta semana en el país vecino, como parte de la fase de revisión anual del tratado comercial de esas dos naciones junto a Canadá (T-MEC), concluyan con la firma de un acuerdo que sea beneficioso para las dos partes.
"[El secretario de Economía de México] Marcelo Ebrard está hoy en EE.UU. Se va a quedar estos días porque, como lo dijo el presidente [Donald] Trump, esperamos llegar a un acuerdo. ¿Este acuerdo qué debe garantizar? Pues el bienestar de México y el bienestar de EE.UU., cada uno desde su perspectiva. Vamos a esperar esta semana a ver cómo son las cosas. Yo soy optimista de que se puede llegar a un acuerdo", sostuvo la mandataria, al ser consultada sobre el tema en su conferencia de prensa matutina.
En ese contexto, llamó a recordar que Washington le impuso un arancel de 50 % a las mercancías mexicanas vinculadas al acero, el aluminio y sus derivados, así como uno de 25 % a los vehículos y otro adicional de 10 % para aquellos bienes no incluidos en el tratado comercial trilateral, del que también hace parte Canadá. Pese a ello, aseveró que su país se encuentra en una posición "muy buena", si se lo compara con otras naciones.
"Queremos tener una mejor posición. Aunque tenemos una posición muy buena. Porque si uno hace, en promedio, todo lo que exportamos, tenemos de los menores aranceles que tiene cualquier país del mundo. Eso hemos logrado gracias a la comunicación, a la negociación, al trabajo conjunto del equipo que ha estado yendo a EE.UU. No queremos más aranceles, obviamente", abundó.
Según sus palabras, su equipo negociador lleva "ya más de un año trabajando, a ver cómo se pueden reducir esos aranceles" y, en los intercambios, se han discutido las exigencias estadounidenses, algunas de las cuales han sido admitidas por México.
Aumento de las exportaciones
Asimismo, aludió al alza de las exportaciones de componentes electrónicos de su país hacia territorio estadounidense, una tendencia que se ha visto favorecida por lo que denominó "un 'boom' de la inteligencia artificial y de los centros de datos", pero que deben hacer frente a desafíos como el aprovechamiento comercial de las ventajas arancelarias vigentes o la importación de mercancías terminadas sin desarrollo de cadenas de valor locales.
"EE.UU. nos ha planteado que no haya triangulación; es decir, que [las mercancías de ese sector] no entren por México para llegar a EE.UU., aprovechando que no hay arancel. Ahora, EE.UU. tampoco tiene arancel a los electrónicos de ningún país […] hasta este momento, pero tampoco es interés nuestro que pasen por México y suban a EE.UU. sin incorporarles valor agregado", detalló.
El tercero de la ecuación
La dignataria aludió asimismo a la conversación que sostuviera la semana anterior con el primer ministro canadiense, Mark Carney. Entonces, los dos líderes instaron a la renovación inmediata del T-MEC, al considerar que ese instrumento permite "brindar mayor seguridad jurídica a las empresas y los trabajadores de América del Norte". Sheinbaum dijo este lunes que pensaba que llegarían a un acuerdo, pero ello no sucedió.
"Hablé con el primer ministro Carney el jueves, creo. Todavía no tenía este desencuentro en las pláticas que tuvieron sobre este incremento que planteó EE.UU. a los aranceles hacia Canadá. Cuando hablé, parecía que todo iba a llegar a algún acuerdo. Obviamente, tenemos que estar pendientes", declaró a los medios.
EE.UU. y su vecino vuelven a las trincheras: cómo su guerra comercial cobra nuevo impulso
El viernes pasado, Ottawa anunció el fin de las negociaciones con EE.UU., al afirmar que "los cambios de última hora" en los términos propuestos por Washington eran "injustos, antieconómicos y ponían en entredicho la fiabilidad de cualquier acuerdo". Mientras, el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, aseveró que su contraparte no estuvo dispuesta a aceptar lo que, según su punto de vista, implicaba recibir "el mejor trato entre los grandes exportadores" al mercado estadounidense.
Desde entonces, el tono ha subido. "Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco", aseguró Carney, quien también habló de ataques y de "guerra comercial", y anunció medidas arancelarias recíprocas contra su vecino del sur. Del lado estadounidense, el vicepresidente J.D. Vance ripostó acusando a Canadá de dejarse "utilizar como puerta trasera para los productos chinos", de plantear "un montón de exigencias irrazonables" en las conversaciones y de aprovecharse de EE.UU.