La desaparición de un empresario que cayó de su yate desata una búsqueda incesante: ¿qué se sabe?

El hecho ocurrió la semana pasada, mientras el empresario español practicaba pesca deportiva.

A casi una semana de la desaparición del empresario español Juan José Mutilba Obregón, solo se sabe de primera mano el testimonio de la persona que lo vio por última vez: su esposa, Carmen Díez.

El hecho ocurrió el pasado martes en las aguas del Mediterráneo, entre Italia y Grecia. De acuerdo a la versión que manejan los medios locales, el hombre resbaló de la cubierta del barco mientras practicaba pesca deportiva, y su esposa, que tiene título de patrón de embarcaciones de Recreo, quedó paralizada ante el suceso y no pudo rescatarle.

"Nosotros intentamos convencerla de que no puede cargar con eso, pero está destrozada", contó su hijo Sergio al diario El Mundo. La búsqueda continúa bajo coordinación italiana, aunque la familia asegura que el flujo de información ha bajado desde que Díez fue rescatada.

"No tenemos ni idea de qué se está haciendo. Entendemos que han pasado días y que encontrar a una persona en estas condiciones es muy difícil. Puede que estén poniendo todos los medios necesarios, pero nosotros no lo sabemos porque nadie nos informa. Si no llamamos nosotros, no recibimos nada", dijo el hijo del empresario a El Mundo, tras pedir mayor implicación del gobierno español y que no cese la búsqueda en las aguas del Mediterráneo.

¿Qué pasó?

El empresario de 66 años estuvo durante años al frente de D'ors Informática y después montó Mutobre, una empresa de distribución de agua. Era un gran aficionado de la navegación y, de acuerdo al testimonio de su mujer, acababa de pescar un atún cuando se resbaló de la cubierta con la sangre del animal, cayó al agua y ella quedó en shock.

Desde esa mañana del martes, la embarcación siguió sin rumbo y se alejó del lugar del accidente. La familia asegura que aunque Díez contaba con formación en navegación, se había sacado el certificado hacía "muchos" años y no tenía experiencia alguna al mando de un barco.

Por esa razón, el yate catamarán —adquirido en febrero de este año— quedó varios días a la deriva hasta la mañana del viernes, cuando Díez por fin tuvo cobertura y pudo llamar a un amigo. Su allegado dio la voz de alarma a Salvamento Marítimo de España, que se comunicó con sus pares de Italia y Grecia.

Finalmente, los responsables del rescate de Díez fueron funcionarios griegos, que la trasladaron hasta Pilos, una ciudad ubicada en la costa sudoeste del Peloponeso. Ella se resisten a volver a España sin tener certeza de qué pasó con el patriarca: "Hasta que esté papi no quiero volver a Burgos", dice.