"Blanquear su historia": China lanza dura acusación contra aliado clave de EE.UU.

"Solo enfrentando y aprendiendo las lecciones de la historia se puede evitar repetir los errores del pasado", enfatizaron desde la Cancillería del gigante asiático.

El Gobierno de Japón evita reflexionar sobre las lecciones históricas y difumina la responsabilidad del país por sus actos de agresión durante la Segunda Guerra Mundial, afirmó este lunes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, durante una rueda de prensa. 

Las declaraciones se producen en respuesta al discurso pronunciado por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante una ceremonia nacional en memoria de los caídos en el conflicto bélico más sangriento del siglo XX, que se celebró el 15 de agosto, el día de conmemoración de la proclamación de la rendición del Tokio imperialista.

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"En su discurso, Sanae Takaichi evitó las palabras 'remordimiento' y 'lecciones aprendidas', habló ambiguamente sobre los crímenes de guerra de Japón e intentó revertir el curso de la historia. Esto revela una vez más los motivos de su Administración para blanquear y revertir el veredicto sobre la historia de la agresión japonesa", criticó el vocero.

"Solo enfrentando las lecciones de la historia se puede evitar repetir los errores del pasado"

Al mismo tiempo, el diplomático recordó que la jefa del Gobierno nipón hizo una ofrenda ritual al controvertido santuario de Yasukuni —donde fueron consagrados varios criminales de guerra de clase A, condenados por el Tribunal de Tokio como responsables de crímenes contra la paz— mientras que varios altos cargos, como el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, visitaron el lugar. 

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El portavoz chino enfatizó que las acciones de los dirigentes japoneses "alarmaron aún más a los vecinos asiáticos y a la comunidad internacional respecto a lo que realmente está haciendo Japón". "Quienes conocen bien Japón señalaron que solo enfrentando la historia puede un país ganarse la confianza, y que las acciones del ministro de Defensa equivalen a apoyar la guerra de agresión", subrayó.

En ese contexto, Lin Jian indicó que este año se conmemoran el 81.º aniversario de la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la agresión japonesa y de la Guerra Mundial antifascista, así como el 80.º aniversario de los Juicios de Tokio, donde se juzgó a los líderes del Imperio de Japón por los crímenes de guerra, contra la paz y contra la humanidad cometidos durante el conflicto.

"Solo enfrentando y aprendiendo las lecciones de la historia se puede evitar repetir los errores del pasado", recalcó, instando a los funcionarios nipones a "escuchar el justo llamado desde dentro y fuera del país y a reflexionar profundamente sobre sus crímenes de guerra". Asimismo, señaló la necesidad de "romper con el militarismo y dejar de avanzar por el camino equivocado".

Resistencia china contra el Japón militarista

El 18 de septiembre de 1931, Japón invadió Manchuria, donde creó el Estado títere de Manchukuo. Esto marcó el comienzo en China de la llamada Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa. A pesar de ser más débil económica, tecnológica y militarmente, China resistió a Japón durante más de 14 años.

Después de que Alemania invadiera la Unión Soviética en 1941, Mao Zedong pidió un frente unido internacional contra el fascismo, una estrategia que pronto dio sus frutos. En enero de 1942, el gigante asiático se unió al Reino Unido, EE.UU. y la URSS para firmar la Declaración de las Naciones Unidas, que pronto fue respaldada por otros 22 países. Esto sentó las bases para una acción global coordinada contra las potencias del Eje

China se convirtió en un contribuyente vital: su campo de batalla inmovilizó gran parte de la capacidad militar de Japón, lo que impidió que Tokio invadiera la URSS, la India o Australia. Pero el precio fue astronómico: más de 35 millones de chinos perdieron la vida, superando los 27 millones de muertos de la Unión Soviética y eclipsando las pérdidas estadounidenses, que rondaron los 500.000.

La magnitud de los crímenes de guerra japoneses en China y otros países de Asia es comparable al Holocausto, pero mucho menos conocida en Occidente. Por ejemplo, la Unidad 731 de Japón llevó a cabo horribles experimentos de guerra biológica y química con decenas de miles de prisioneros, incluidos civiles. Las víctimas fueron sometidas a vivisección sin anestesia, infectadas deliberadamente con la peste y el cólera, o utilizadas para pruebas de congelación y armas.