Las abrasadoras temperaturas del verano adelantarán la vendimia de champán a su fecha más temprana jamás registrada, lo que podría convertirla en una de las cosechas más desafiantes para la región francesa, informa CNBC. La temporada oficial comenzará el 15 de agosto, y la mayor parte de la recogida se espera entre el 20 y el 25 del mismo mes, unas dos semanas antes de lo habitual en los últimos años. Hasta principios de la década de 2000, la cosecha de las uvas destinadas a este espumoso, que generó 6.600 millones de dólares en ingresos el año pasado, solía realizarse casi siempre en septiembre u octubre.
La causa de este adelanto es el cambio climático: las primaveras y los veranos más cálidos están acelerando el proceso de maduración de la uva, generando frutos con mayor contenido de azúcar y reduciendo la ventana óptima para la recolección. Los viticultores se enfrentan a un dilema: cosechar temprano para reducir el exceso de azúcar, pero arriesgándose a no alcanzar el equilibrio correcto de acidez y la llamada "madurez fenólica", el punto en el que los taninos y otros compuestos han madurado lo suficiente para aportar el sabor y la textura deseados.
Según Linda Johnson-Bell, fundadora del Instituto del Vino y el Cambio Climático, este acortamiento del ciclo de maduración es un problema particularmente grave para el champán. Mientras que los vinos tintos pueden disimular mejor este desequilibrio aumentando su graduación alcohólica, el champán basa su identidad en "su tirantez, su alta acidez, su bajo contenido de azúcar, su fineza y su elegancia". Si la tendencia continúa, el icónico espumoso podría ver amenazado el perfil de sabor que lo ha hecho famoso en todo el mundo.

