El Ministerio de Defensa de Rusia informó este sábado que las Fuerzas Armadas rusas continúan realizando ataques con vehículos aéreos no tripulados de largo alcance contra infraestructuras portuarias y buques marítimos utilizados en interés de las Fuerzas Armadas de Ucrania en los puertos del mar Negro y del Danubio.
Durante la noche del 14 de agosto, en el puerto de Yuzhny fue alcanzado un almacén de combustibles y lubricantes destinados a las Fuerzas Armadas de Ucrania. En el puerto de Odesa, fue destruida una lancha patrullera utilizada para escoltar buques con cargamentos de carácter militar.
En el transcurso de la noche del 15 de agosto, fueron golpeadas instalaciones del puerto de Izmaíl utilizadas para el almacenamiento, carga y transporte de cargamentos militares y combustible para las necesidades de las tropas de Kiev. En el puerto de Odesa, también se destruyó un almacén de material técnico-militar.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, afirmó el viernes que los actos de terrorismo cometidos por las Fuerzas Armadas de Ucrania en el mar Negro no justifican la aplicación de medidas de moratoria "a medias" que solo permitirían a Kiev ganar tiempo. Así comentó la vocera la propuesta del ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, de establecer una moratoria en las acciones militares en el mar Negro.
La alta diplomática rusa recordó que Rusia ya aplicó en 2022 y 2023 un esquema similar, conocido como la Iniciativa del mar Negro, y señaló que volver a ese formato sería contraproducente. "Si se trata de un esquema unilateral como el de 2022-2023, por el que Moscú suspendió las hostilidades en el mar Negro o, más precisamente, las medidas de respuesta para proteger su infraestructura portuaria y sus instalaciones energéticas, regresar a esa variante no es conveniente", subrayó.
Zajárova explicó que en aquella ocasión Rusia aceptó la moratoria a cambio del acceso de su producción agrícola a los mercados mundiales. Sin embargo, indicó que Occidente actuó de mala fe, ya que el corredor humanitario fue utilizado para lanzar ataques terroristas contra objetivos civiles y militares rusos, mientras que los productos agrícolas rusos permanecieron bajo sanciones.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, también se pronunció sobre la postura turca. "Ahora nuestros colegas turcos vuelven a hablar de la necesidad de llegar a algún tipo de acuerdo para que la navegación no sea objeto de ataques. Pero nosotros no fuimos quienes empezamos esto", recordó. Lavrov denunció en este sentido que Ankara y Washington guardan silencio ante los ataques ucranianos contra buques e infraestructuras vinculados a sus propios intereses.


