Politico: El juego de Alemania con la compra de gas podría afectar a sus vecinos

El mayor consumidor de gas de la UE ha visto como sus reservas se llenan más lentamente que las de otras naciones, en parte debido a su enfoque más pasivo y basado en el mercado para reabastecerse en comparación con muchos de sus vecinos.

La negativa de Berlín a adquirir gas de forma centralizada para sus reservas pone en peligro la temporada de calefacción de invierno en la Unión Europea, informa Politico citando expertos.

El medio considera a Alemania como "la mayor vulnerabilidad de la UE", ya que su gran tamaño significa que los déficits de gas en el país podrían sentirse en sus vecinos, aumentando los precios en todo el bloque si no logra restaurar sus reservas. Esto ha hecho aumentar las demandas para que las autoridades alemanas intervengan directamente para ordenar a sus gigantes energéticos estatales que compren gas a cualquier precio, abandonando años de doctrina de mercado libre en la política energética.

Hasta ahora el Gobierno se ha negado a ceder, incluso cuando no cumple con los objetivos de la UE y enfrenta el riesgo de sufrir escasez física de suministro tan pronto como en noviembre. "Los niveles de almacenamiento no solo son excepcionalmente bajos para esta época del año, sino históricamente bajos", apuntó Sebastian Heinermann, director general de INES, la principal asociación de almacenamiento de gas de Alemania. 

El experto advirtió que Berlín sigue dependiendo de un enfoque desactualizado orientado al mercado para reabastecer sus reservas, incluso cuando apenas quedan "incentivos económicos de mercado". Desde el inicio del conflicto ucraniano en 2022, se requiere que los países del bloque alcancen objetivos de almacenamiento de gas del 90 % de la capacidad nacional antes del invierno para prevenir graves déficits de suministro. La UE redujo ese objetivo al 80 % tras el estallido de la guerra entre EE.UU. e Irán para evitar compras de pánico.

El enfoque pasivo de Alemania ante desafíos globales

El reabastecimiento es responsabilidad de comerciantes y servicios públicos, que compran gas barato en verano para almacenarlo y luego venderlo en invierno con ganancias. Sin embargo, los compradores dicen que los altos precios de verano como resultado del conflicto en Irán y el cambio climático han alterado esa dinámica, dejando las reservas de gas en el bloque alrededor del 58 % de la capacidad nacional, 16 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico de cinco años y el nivel más bajo desde 2011.

Las bajas reservas ya han sumado presión sobre los precios del gas vinculados a las renovadas tensiones alrededor del estrecho de Ormuz, con el índice de gas natural europeo ahora consistentemente más alto que durante los primeros cuatro meses de la guerra en Irán. Aunque la Comisión Europea afirmó que el bloque no enfrenta riesgos de suministro en invierno, un informe de la firma analítica de energía Rapidan proyecta que las reservas solo alcanzarán el 65 % de la capacidad total de almacenamiento para noviembre, argumentando que cumplir con el objetivo de la UE para el invierno no será posible sin "precios materialmente más altos".

Los analistas indican que ese riesgo se ha agravado por el movimiento del bloque en los últimos años para reemplazar sus contratos de suministro a largo plazo con Rusia por compras a corto plazo de gas natural licuado negociado globalmente. Estos envíos marítimos son altamente móviles y van al mejor postor, dejando a los compradores más expuestos a la volatilidad en los mercados internacionales, especialmente tras la pérdida de suministros clave de Catar y el aumento de la demanda en Asia.

Alemania, el mayor consumidor de gas del bloque, ha visto como sus reservas se llenan más lentamente que las de otras naciones, en parte debido a su enfoque más pasivo y basado en el mercado para reabastecerse en comparación con muchos de sus vecinos. Como resultado, en agosto las reservas solo alcanzaron el 47 % de la capacidad nacional, según los últimos datos, el nivel de llenado más bajo desde que se tienen registros. Esto es especialmente preocupante, ya que las reservas del país son importantes para el bloque en su conjunto, representando más del 20 % de la capacidad de almacenamiento de toda la UE, subraya el medio.

¿Qué afirma Alemania?

No obstante, Berlín se mantiene firme. Aunque su Ministerio de Energía reconoció que las reservas germanas son históricamente bajas, rechazó intervenir para dirigir a sus principales compradores de gas estatales, SEFE y Uniper, a adquirir gas a los precios actuales para asegurar que se cumplan los objetivos, en lugar de esperar a que mejoren las condiciones del mercado.

"Es responsabilidad de las empresas y comerciantes llenar las instalaciones de almacenamiento para el invierno", afirmó un portavoz de organismo. "Si el Gobierno se encargara de llenar los depósitos, restringiría aún más el mercado del gas y elevaría los precios. La situación del suministro en los próximos meses empeoraría", dijo.

Mientras tanto, desde SEFE señalaron a Politico que, si bien los conflictos internacionales podrían afectar los niveles de almacenamiento europeos, el objetivo del 70 % sigue siendo alcanzable sin intervención. Explicaron que el 78 % de la capacidad de almacenamiento alemana ya está reservada, aunque reconocieron que esto no se traduce necesariamente en volúmenes reales de gas almacenado. Mientras, Uniper se mostró menos optimista y advirtió que, al ritmo actual de llenado, sería "cada vez más difícil alcanzar los niveles de almacenamiento previstos antes del inicio de la temporada de invierno".

El fragmentado sector de la UE vs. las economías asiáticas más centralizadas

Al mismo tiempo, la reticencia de Alemania a actuar con rapidez también pone de manifiesto la dificultad que tiene el fragmentado sector energético de la UE para competir con las economías asiáticas más centralizadas, que actuaron con mayor celeridad para asegurar el suministro, superando sistemáticamente las ofertas de los países europeos incluso cuando sus reservas se están agotando. 

Politico informó en junio que las naciones de Asia oriental, como China, Vietnam y Corea del Sur, están mejor preparadas para negociar acuerdos de compra de gas en el mercado al contado, lo que deja a Europa, orientada hacia el libre mercado, en desventaja. Si el aumento de la demanda asiática coincide con las compras de pánico de finales de verano en Europa, podría desencadenar una lucha transcontinental por los cargamentos. La UE podría verse obligada a superar las ofertas de Asia en el mercado 'spot' para alcanzar sus objetivos de almacenamiento, explicó Tobias Federico, analista jefe de Montel Energy.