La portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajárova, denunció a través de sus redes sociales que el concepto actual de la llamada "neutralidad flexible" de Suiza "se dobla exactamente hacia donde le conviene, y exactamente en la medida en que le es rentable".
"En la década de 1940 se doblaba hacia Berlín, porque allí había oro y mercado. Hoy se dobla hacia Kiev y Bruselas", criticó.
De este modo, la vocera reaccionó a la postura oficial del Gobierno y el Parlamento del país helvético frente a la votación de la Iniciativa de neutralidad, programada para el 27 de septiembre.
Sus promotores proponen consagrar en la Constitución que la neutralidad de Suiza sea absoluta: que el país no se adhiera ni coopere con ninguna alianza militar o de defensa (salvo en caso de ser atacado), no participe en conflictos armados entre terceros países, no imponga sanciones contra las partes beligerantes (salvo las avaladas por la ONU) y utilice su neutralidad para desempeñar el papel de "mediador de paz creíble".
Sin embargo, el Ejecutivo suizo ha rechazado dicha iniciativa, que 'de iure' prohibiría participar en regímenes de sanciones. Su argumento central es que hacerlo "limitaría la flexibilidad" de su política exterior.
Para Zajárova, el Gobierno helvético "se opone tan rotundamente a introducir esta fórmula constitucional" porque "entonces habría que respetar la neutralidad". "En Berna prefirieron olvidarse de la neutralidad en cuanto empezaron a recibir los vagones con oro del Reichsbank", recordó la diplomática.
El historial de la "neutralidad flexible" suiza
Para explicar el trasfondo de esta "flexibilidad" —término usado por el propio Gobierno suizo—, la vocera apeló al informe de 956 páginas de la Comisión Bergier de 1996. El documento constató cómo el Banco Nacional de Suiza adquirió oro del Reichsbank de la Alemania hitleriana por valor de unos 1.200 millones de francos durante la Segunda Guerra Mundial.
"Se estiman en 316 millones de dólares (al cambio de la época) las reservas de oro extraídas de los bancos centrales de los países ocupados, así como el oro fundido arrancado a las víctimas de los campos de concentración nazis. Las autoridades suizas, según concluyó la comisión, sabían o debían saber el origen de los lingotes", subrayó.
"El sistema financiero de un 'país neutral' era parte del sistema circulatorio de la maquinaria militar alemana", recalcó.
El mismo informe halló que Suiza instigó la marcación de pasaportes con la letra "J" en 1938 para identificar a los judíos alemanes y, a partir de 1942, cerró la frontera a miles de refugiados que se encontraban en peligro mortal. "El jefe de policía del cantón de San Galo, Paul Grüninger, que en contra de las instrucciones permitió la entrada al país a unos 3.000 refugiados judíos, fue arrestado y destituido por ello", agregó Zajárova.
Un oxímoron político y legal
Basándose en el derecho internacional, Zajárova explicó que "la posición de Berna es insostenible", ya que participa en sanciones antirrusas, a pesar de proclamarse como un Estado neutral. La vocera citó el Artículo 9 de la Quinta Convención de La Haya de 1907, que prevé que las medidas restrictivas obligan a una parte neutral a aplicarlas a ambos bandos beligerantes por igual.
Sin embargo, Suiza ha sincronizado sus listas de sanciones con los más de veinte paquetes de la Unión Europea, "es decir, de una parte que financia y arma abiertamente al régimen de Kiev, y que ni siquiera se autodenomina neutral", hizo hincapié Zajárova. Actualmente, Berna mantiene congelados los activos de unas 2.600 personas físicas y jurídicas rusas.
A ello se suma la cumbre sobre la llamada 'fórmula de paz' para el conflicto ucraniano, celebrada en Bürgenstock (Suiza) en junio de 2024, a la que Rusia no fue invitada. Según la portavoz, organizarla sin la participación de una de las partes del conflicto significa "el fin de la reputación profesional" de Berna como mediador histórico.
Recordando la declaración del entonces presidente de la Confederación Helvética, Ignazio Cassis, quien afirmó en 2022 que Suiza es neutral pero se encuentra, "por supuesto, del lado de los valores occidentales", Zajárova sentenció: "Una neutralidad en la que se elige un bando es un oxímoron político".
Para el Ministerio de Exteriores ruso, ese es el verdadero rostro de la "neutralidad flexible" que intenta preservar el Gobierno suizo: evitar compromisos constitucionales sólidos para poder evadir la neutralidad siempre que resulte política o financieramente conveniente. La última palabra, recordó Zajárova, la tendrán los ciudadanos suizos en las urnas el próximo 27 de septiembre.
- Según los datos de un sondeo representativo, los votantes suizos se inclinan por rechazar la Iniciativa de neutralidad. El 54 % de los encuestados desaprueba la propuesta, frente a un 34 % que la apoya y un 12 % que no expresó posición.
La encuesta, publicada en junio, se realizó entre 26.000 personas (la población total de Suiza asciende a unos 9,1 millones de habitantes).



