Rusia desempeña un papel clave en el sector de la energía nuclear estadounidense, que incluso ha crecido en la última década, reveló la agencia Bloomberg este miércoles.
El medio encontró en el último informe de comercialización de uranio, apenas difundido por la Administración de Información Energética, que los operadores de reactores estadounidenses adquirieron en Rusia cerca de 3,28 millones de unidades de trabajo separativo, lo que equivale a casi 26 % de sus compras totales. El porcentaje es mucho mayor que el 17 % declarado hace 10 años.
El dato muestra que la industria nuclear del país norteamericano sigue dependiendo en gran medida de Moscú, algo que pone en tela de juicio el desafío de reducir a cero las compras a Rusia para 2028, como lo estipula una ley de 2024. El documento prohibió las importaciones de uranio ruso, pero permitió al Departamento de Energía otorgar exenciones cuando no hubiese fuentes alternativas disponibles o cuando las importaciones se consideraran de interés nacional.
Esta autorización expira a más tardar en enero de 2028, mientras que los proyectos existentes para el enriquecimiento de uranio en EE.UU. y en Europa occidental muestran un vacío en sus cronogramas de abastecimiento.