Las familias chinas que tienen planeado enviar a sus hijos a estudiar la universidad en EE.UU. cuentan ahora con nuevas herramientas para prepararlos sobre lo que podrían vivir en el país norteamericano.
Muchas de ellas optan por inscribir a los adolescentes en cursos y campamentos de verano, donde les enseñan, por ejemplo, cómo actuar en el caso de sufrir un secuestro una vez hayan comenzado sus estudios, según informa South China Morning Post.
Políticas antiinmigración como el mayor peligro
Se trata de abordar los riesgos que perciben que conlleva estudiar en EE.UU., sobre todo a raíz de las políticas hostiles de la Administración del presidente Donald Trump contra los migrantes en general, incluidos los estudiantes internacionales. A lo que se suma la tensa relación entre las dos naciones desde que Trump regresó a la Casa Blanca.
De hecho, hace 10 días el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense comunicó que los visados de estudiantes y de intercambio cultural se limitarían a un máximo de cuatro años, lo que fue tachado por China como "política discriminatoria".
Así, han empezado a proliferar campamentos que ofrecen desde charlas con ponentes que hablan de sus propias experiencias hasta preparación para diferentes tipos situaciones de riesgo, pasando por simulaciones de delitos de odio, estafas telefónicas o acoso escolar.
Estas propuestas también enseñan cómo afrontar las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE.UU., preparando a los futuros alumnos para responder con calma y eficacia ante un escenario de ese tipo.
Las políticas migratorias estadounidenses, al parecer, han provocado cambios en los proyectos de las familias chinas, de modo que se observa una mayor disposición de los universitarios del gigante asiático a permanecer en su país natal y una disminución general del número de estudiantes chinos que optan por la nación norteamericana.
El año pasado, China fue el segundo país de origen de estudiantes internacionales en EE.UU., tan solo por detrás de la India. En 2025, la cifra ascendió a 265.919 estudiantes, un 4 % menos que el periodo anterior, según el informe Open Doors. Se trata del quinto año consecutivo en que la cifra disminuye.