El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) ha frustrado un intento de las agencias de inteligencia ucranianas de perpetrar una serie de ataques terroristas y de sabotaje con el uso de drones contra instalaciones de la infraestructura militar rusa, una de las principales empresas de la industria militar, y contra integrantes del Ministerio de Defensa del país.
En Moscú, los agentes detuvieron a una mujer de unos 25 años, reclutada en el 2024 vía WhatsApp por servicios de inteligencia de Ucrania para realizar labores de reconocimiento y localizar blancos para los ataques terroristas del régimen de Kiev en la capital rusa y en San Petersburgo.
Para involucrarla en actividades terroristas, el coordinador ucraniano simuló una relación romántica, prometiéndole una continuación de esta ya en Ucrania, después de que terminara con todos los encargos.
Cumpliendo con las instrucciones recibidas, la detenida alquiló en marzo de este año un apartamento en Moscú, donde instaló cámaras para vigilar el domicilio y el auto de un militar ruso, transmitiendo la señal a Ucrania.
También enviaba a Ucrania imágenes que mostraban la ubicación de las cámaras de vigilancia instaladas cerca del domicilio del militar en cuestión. En el apartamento alquilado, "preparó medios de camuflaje y alimentos para la estancia clandestina del autor material del atentado terrorista", cuya llegada estaba prevista después de la salida de la mujer de Rusia hacia Ucrania a través de Turquía y Moldavia, denunció el FSB.
Los agentes incautaron dispositivos de vigilancia, material de camuflaje y celulares que contenían correspondencia con un agente de los servicios de inteligencia ucranianos. La imputada reconoció su culpabilidad y colabora con la investigación.
La acusan de la preparación de un acto terrorista y traición a la patria, cargos que contemplan penas de prisión que pueden llegar hasta la cadena perpetua.