Alemania planea emitir deuda por más de 912.000 millones de dólares hasta el 2030 para financiar un fuerte aumento del gasto militar no visto desde la Guerra Fría y modernizar su infraestructura, según proyecciones vistas por el Financial Times. Solo el próximo año, el Gobierno prevé captar más de 228.000 millones de dólares en los mercados, un 12,5 % más que este año.
El principal destino de la nueva deuda será la defensa. El presupuesto militar alemán alcanzaría los 124.000 millones de dólares el próximo año y subiría hasta unos 209.000 millones en el 2030. El rearme responde a la creciente preocupación por Rusia y a la disposición del presidente estadounidense, Donald Trump, a reducir el compromiso militar de EE.UU. con Europa. Berlín también prevé destinar unos 13.200 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania el próximo año.
Críticas por el costo de la deuda
Tras la victoria del partido de Friedrich Merz, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), en las elecciones del año pasado, Berlín modificó el freno constitucional a la deuda para excluir del cálculo las partidas de defensa que superen el 1 % del PIB nominal. Además, el Gobierno creó un fondo especial de 570.000 millones de dólares para renovar puentes, carreteras, ferrocarriles, hospitales, escuelas y redes energéticas.
Alemania espera alcanzar este año un gasto en defensa equivalente al 2,8 % del PIB y llegar al objetivo del 3,5 % a partir del 2029.
El plan ya genera críticas. La Federación de Industrias Alemanas calificó de "alarmante" el aumento previsto del gasto y la deuda, y advirtió que los costos por intereses siguen disparándose, lo que podría limitar los recursos para futuras inversiones.
Más gasto, pero no necesariamente más armas
El aumento del gasto no garantiza resultados inmediatos: persisten dudas sobre si la industria de defensa europea podrá producir al ritmo que exige la política, en medio de retrasos, cadenas de suministro tensionadas y falta de mano de obra.
En Alemania, el rearme tampoco depende solo del dinero disponible. Berlín ya sufrió un revés con la cancelación del programa de fragatas F126, afectado por retrasos y previsiones de aumento de costes, aunque mantiene su ambición de crear el "ejército convencional más fuerte de Europa" para el 2039.
Rusia como "mal perfecto"
Desde Moscú, el aumento del gasto militar europeo se interpreta como parte de una transformación más amplia de la Unión Europea. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el bloque comunitario se está convirtiendo en un bloque "económico y militar" tras perder la certeza de que Washington garantizará su defensa.
A continuación, el portavoz del Kremlin explicó que actualmente los Gobiernos europeos utilizan a Rusia como excusa para aumentar sus gastos militares. "Para convencer a sus contribuyentes de que tienen que gastar su dinero en armas en lugar de gastarlo a hospitales, escuelas y sanidad, ¿qué crearían? Crearían un mal", explicó. Así, sentenció: "¿Hay mejor mal en suelo europeo que Rusia para los europeos? No. Somos el mal perfecto".
Esta estrategia, de acuerdo con Peskov, no es más que "un lavado de cerebro a los contribuyentes europeos". Afirmó que se les está lavando "el cerebro al 100 %" y que "se está explotando al 100 % la teoría del peligro para todos ellos". El objetivo, subrayó, es justificar el desvío de fondos públicos hacia el complejo militar-industrial y el apoyo a Ucrania. "Están pagando miles de millones [...] de euros para fines de defensa y para abastecer al régimen de Kiev para que continúe la guerra, como decimos, hasta el último ucraniano", sostuvo.
Cómo Europa se prepara para una guerra con Rusia, en este artículo



