La Unión Europea se pronunció sobre la polémica generada por la decisión de la FIFA de suspender la sanción de un partido que pesaba sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun, tras su expulsión frente a Bosnia y Herzegovina en el Mundial.
El comisario europeo de Deporte, Glenn Micallef, afirmó en X que, aunque personalmente considera que la tarjeta roja mostrada al futbolista fue una decisión equivocada, las cuestiones relacionadas con las reglas y sanciones deben ser resueltas exclusivamente por las autoridades competentes del deporte. "Las decisiones sobre normas y asuntos deportivos pertenecen a los organismos deportivos, no a los políticos", escribió.
Micallef advirtió además que influir políticamente en este tipo de resoluciones podría socavar la autonomía del fútbol. El funcionario añadió que la atención debería centrarse en los desafíos de gobernanza que enfrenta el sector, incluida la "instrumentalización del deporte con fines políticos".
Polémica decisión
La tarjeta roja se produjo en el minuto 64, después que Balogun pisara el tobillo derecho del bosnio Tarik Muharemovic. La decisión de suspender el castigo generó una fuerte controversia. El presidente de EE.UU., Donald Trump, reveló que llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir una revisión, al considerar que no fue falta, sino un choque entre "dos grandes atletas".
La Real Federación Belga de Fútbol apeló la decisión y criticó a la FIFA por no facilitar los fundamentos ni el informe arbitral. Sin embargo, el órgano rector rechazó el recurso, al considerar que la federación belga no forma parte del procedimiento y, por tanto, no tiene legitimidad para impugnarlo.