La Unión Europea (UE) lanzó un aviso sobre una droga emergente, en vista de que el consumo ha ido incrementándose en los últimos años y tiene un potencial dañino muy elevado: la ketamina.
Se trata de un anestésico, sintetizado en 1962 y utilizado con fines médicos en su formulación legal. Sin embargo, de manera ilícita se puede encontrar en forma de líquido, polvo, cristales, pastillas o cápsulas. Se le conoce como 'special k', en alusión a un conocido cereal, y se puede presentar mezclado con otras sustancias estupefacientes.
Daños letales en dosis altas
El Plan Nacional sobre Drogas de España avisa de que la sustancia, en dosis bajas, "produce efectos similares a los de borrachera por alcohol, con pérdida de coordinación y dificultades para hablar y pensar, visión borrosa, etc"; pero en dosis altas puede producir "delirios, pseudoalucinaciones, pérdida de la noción del espacio y del tiempo y distorsión de la realidad".
La ketamina es calificada como muy peligrosa por su potencial para ocasionar ansiedad, paranoia, paros respiratorio y cardiaco, y hasta sobredosis incluso con consumos mínimos. Además, tiene un riesgo elevado de adicción y una rápida tolerancia. Sus efectos nocivos aumentan con su mezcla con alcohol y otras drogas.
Drástico aumento del consumo
A pesar de esos graves riesgos, el último informe sobre drogas en aguas residuales realizado en varias ciudades por la Agencia de la Unión Europea sobre drogas (EUDA) revela que entre 2024 y 2025 la carga de ketamina detectada aumentó un 41 %, dándose las mayores concentraciones en Alemania, Bélgica y Países Bajos.
De las 66 ciudades analizadas, 40 mostraron un incremento. En la mitad se registraron aumentos durante el fin de semana, lo que demuestra el predominio de su uso en entornos recreativos.
En este contexto, el número de pacientes bajo tratamiento médico por problemas relacionados con el consumo de ketamina se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años, de 413 casos notificados en 2019 a 1.796 en 2024, reporta la EUDA, la mayoría de ellos en Bélgica, Alemania, España, Francia, Italia y Países Bajos.
Aunque todavía no se trata de una droga de uso masivo, sí se trata de una sustancia disponible de forma constante en varios mercados nacionales. En 2024 se incautó ketamina en toda la Unión Europea, con mayor frecuencia en España y en mayores cantidades en Alemania.
La mayor parte de esa ketamina proviene de la India, se importa a granel a la UE, principalmente a Alemania, y desde allí se distribuye a otros Estados miembros y también se exporta fuera del bloque.
Sin fiscalización internacional
Un informe de la ONU avisaba en 2025 de que, al contrario de lo que sucede con sustancias como la codeína, el fentanilo y la metadona, la ketamina no está sometida a fiscalización conforme a los tratados internacionales sobre drogas. Además, señalaba que aunque su mercado ilícito seguía concentrándose sobre todo en Asia, se ha extendido geográficamente en los últimos años.
Hasta hace poco se trataba de una sustancia no tan conocida, pero saltó a los medios de comunicación por estar detrás de la muerte por sobredosis del actor Matthew Perry en 2023.
Su uso legal está relacionado con el tratamiento del dolor, así como con el de patologías como la depresión, un uso terapéutico que admitió, por ejemplo, el magnate Elon Musk.
"Problema emergente"
El informe específico sobre la ketamina que la EUDA publicó en marzo apunta que el auge de su consumo "podría representar un problema emergente" y alerta sobre "importantes lagunas de información sobre la fabricación legítima de ketamina en la UE y sobre la magnitud del uso terapéutico privado o no autorizado".
El estudio destaca el aumento de su consumo en adultos jóvenes y en personas que frecuentan la vida nocturna y apunta como elementos que la hacen atractiva para este público sus efectos disociativos y alucinógenos, su costo relativamente bajo y la poca percepción de riesgo de sus usuarios.
Los expertos recomiendan a las autoridades convertir a la ketamina en una prioridad en las operaciones policiales, intensificar las iniciativas relacionadas con la prevención y comunicación y aumentar la concienciación clínica sobre los daños que produce esta droga, en particular en lo que respecta a las complicaciones urológicas graves e irreversibles que puede ocasionar, una cuestión ampliamente desconocida.