Un equipo de médicos marroquíes ha documentado un caso clínico excepcional que publicaron en la revista BMJ Case Reports: una mujer de unos 50 años desarrolló una lesión crónica en el glúteo que resultó ser la reactivación de una anomalía congénita latente infectada por un parásito, reporta el portal Science Alert.
El estudio describe cómo una llaga dolorosa en el glúteo izquierdo de la paciente, que no cicatrizaba y requería drenaje regular, fue diagnosticada como leishmaniasis cutánea, una infección parasitaria transmitida por la picadura de moscas de arena que causa úlceras en la piel y puede dejar cicatrices permanentes. También existe una variante más peligrosa de la enfermedad, la leishmaniasis visceral, que ataca los órganos internos y puede provocar fiebre, adelgazamiento y, en los casos más severos, la muerte.
En este caso particular, los médicos diagnosticaron que el parásito había colonizado un trayecto dérmico congénito (un pequeño canal o cavidad bajo la piel) que había permanecido clínicamente silencioso durante décadas, hasta que la infección lo 'despertó'.
Se precisa que este tipo de anomalía, conocida como seno dérmico, se forma durante el desarrollo embrionario cuando la piel y el tubo neural no se separan por completo, dejando un pequeño hueco bajo la superficie que, aunque suele extirparse tras el nacimiento por su riesgo de infección, puede pasar desapercibido. Los médicos, por su parte, señalan que este podría ser el primer caso documentado de leishmaniasis en un seno dérmico localizado en el glúteo.
No obstante, en la mujer la infección se quedó en la piel y no se extendió a otros órganos y la paciente recibió tratamiento farmacológico. Posteriormente, fue intervenida quirúrgicamente para extirpar el conducto infectado, que no estaba conectado a la médula espinal ni a otros órganos vitales.
Los autores indican que el propósito de su publicación es concienciar sobre estas presentaciones atípicas, especialmente en regiones donde la leishmaniasis es endémica.


