Cómo Washington podría cambiar el tradicional modelo de cooperación militar con Israel y para qué

Una de las fórmulas más tradicionales de apoyo exterior de EE.UU. entra en una nueva etapa, con menos transferencias directas y más asociación estratégica.

Durante décadas, el apoyo a Israel fue uno de los pilares más estables de la política exterior estadounidense. Según el 'think tank' estadounidense Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores), Israel es el mayor receptor acumulado de asistencia exterior de EE.UU. desde su fundación, con más de 300.000 millones de dólares en ayuda económica y militar ajustada por inflación. Pero ahora algunos de sus propios defensores en Washington plantean una idea que, a primera vista, parece contradictoria: respaldar más a Israel dándole menos dinero directo.

El congresista republicano Marlin Stutzman presentó a principio de junio una resolución para que ambos países pasen del actual modelo de asistencia financiera a una relación basada en el comercio, la cooperación militar, la inversión conjunta y el desarrollo tecnológico compartido, una vez que expire en 2028 el memorando de entendimiento vigente, que prevé 3.800 millones de dólares anuales en asistencia militar, incluidos 500 millones al año para defensa antimisiles.

La iniciativa no nació solo en el Congreso, sino de conversaciones con contactos israelíes que propusieron alejarse del actual esquema de ayuda y avanzar hacia un acuerdo comercial y de defensa.

"Cuando un par de personas de Israel plantearon la idea de pasar del paquete de 38.000 millones de dólares en 10 años a un acuerdo comercial y de defensa, simplemente seguimos teniendo esas conversaciones", comentó Stutzman en una entrevista exclusiva con Responsible Statecraft.

De receptor de ayuda a socio estratégico

La resolución respalda la idea del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de reducir la dependencia de la asistencia militar estadounidense y desarrollar una industria armamentística más independiente.

El objetivo es reemplazar el modelo tradicional por un marco de cooperación conjunta en defensa, codesarrollo, coproducción e inversión mutua en áreas como defensa antimisiles, inteligencia artificial, sistemas no tripulados, ciberseguridad y plataformas militares de nueva generación.

El cálculo político en Washington

Stutzman afirma que el objetivo no es debilitar la alianza, sino protegerla en un momento en que el rechazo a la ayuda exterior puede erosionar el apoyo al vínculo entre EE.UU. e Israel, especialmente entre los jóvenes conservadores.

"Los jóvenes se preguntan: '¿Por qué estamos gastando todo este dinero en ayuda exterior?'", señaló. "Israel queda atrapado en eso".

Según él, esa crítica al gasto externo no debería convertirse en una razón para adoptar posiciones contrarias a Israel.

"No quiero que esa sea la razón por la que se vuelvan antiisraelíes. Quiero que sean proestadounidenses, proisraelíes, prolibertad y prodemocracia", afirmó.

Por eso, sus defensores plantean que una alianza menos dependiente de transferencias directas podría ser políticamente más sostenible dentro de EE.UU. y, al mismo tiempo, mostrar a Israel como un socio capaz de sostenerse por sí mismo sin romper su vínculo estratégico con Washington.

Redefinir el apoyo sin romper la alianza

La resolución también destaca la coordinación entre Estados Unidos e Israel frente a Irán y condena el aumento del antisemitismo. Para Stutzman, su propuesta no busca tanto reducir el apoyo a Israel como redefinir la forma en que ese respaldo se estructura en un momento en que la ayuda exterior enfrenta un creciente escrutinio político.

"Se trata de demostrar al mundo que ambos somos países independientes y fuertes",resumió.