El jefe del Consejo Político Supremo de los hutíes de Yemen, Mahdi al Mashat, afirmó que la victoria de Irán favorecía los intereses de su pueblo y de las naciones de la región, ya que contribuía a reforzar su seguridad y a protegerlos de los proyectos de hegemonía estadounidenses e israelíes.
Según las declaraciones difundidas por Al Mayadeen, el funcionario hutí sostuvo que con la última batalla la era de las agresiones "impunes" había terminado y que la voluntad de los pueblos libres podía imponer "medidas de disuasión". Presentó esa conclusión como una señal de cambios en el equilibrio regional.
Para Al Mashat la insistencia de la República Islámica de Irán en afianzar la unidad de los frentes condujo a imponer el cese de la agresión sionista contra el Líbano. Además, atribuyó el resultado al mantenimiento de esa postura en distintos escenarios.
Añadió que la victoria de la República Islámica abría la puerta a una mayor cohesión e integración de los pueblos de la región. También aseveró que esto permitía impedir que el enemigo socave su seguridad e imponga hegemonía sobre ellos.