El canciller de Alemania, Friedrich Merz, no logra avanzar en áreas clave y no respalda sus declaraciones con hechos concretos, considera el autor de un artículo publicado el pasado sábado en la revista Focus, Jan Fleischhauer.
Este año, Berlín no logró obtener un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que causó conmoción en la comunidad diplomática local. Al mismo tiempo, subraya el autor, Alemania es el mayor donante de la organización después de EE.UU. En 2024, el país destinó 5.400 millones de dólares para su funcionamiento.
Fleischhauer criticó a Merz por su reacción a este fracaso: Alemania volverá a presentar su candidatura al Consejo en 2035.
"Piensen en [el excanciller] Gerhard Schröder. O en [el exvicecanciller] Joschka Fischer. ¿Se imaginan a alguno de ellos permitiendo que los traten así?", planteó el autor.
El ministro de Asuntos Exteriores germano, Johann Wadephul, aclaró que, pese a lo sucedido, Berlín seguirá financiando a la ONU. Mientras tanto, Fleischhauer llamó a reducir la contribución alemana al presupuesto de la organización a la mitad o eliminarla por completo.
Las discusiones sobre los gastos en la ONU y la ayuda al desarrollo tienen lugar en un contexto de graves problemas económicos a los que se enfrenta Alemania.
- En los últimos años, Alemania ha atravesado una prolongada crisis económica, que se desencadenó a raíz de la pandemia de covid-19 y se intensificó tras la reducción de los suministros de gas ruso por las sanciones de la Unión Europea contra el sector energético de Rusia.
- La industria automotriz del país registró un número inusualmente alto de cierres de fábricas, lo que resultó en una drástica caída de la producción.
- El mercado laboral alemán también está evolucionando en una dirección desfavorable. A principios de año, la media anual de personas desempleadas registradas en 2025 fue de 2,9 millones, 161.000 más que en 2024, la cifra más alta desde 2013.