La tensión tectónica acumulada en las principales fallas del sur de California ha alcanzado su nivel más alto en los últimos 1.000 años, una situación que podría influir en el próximo gran terremoto de la región, informó este lunes la Universidad de Berna (Suiza).
En un estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Solid Earth, los investigadores reconstruyeron un milenio de historia sísmica de las fallas de San Andrés y San Jacinto a partir de datos geológicos, dataciones por carbono y registros históricos. El objetivo fue estimar la tensión actual en el Paso de Cajón, una zona montañosa al noreste de Los Ángeles donde convergen ambos sistemas de fallas.
Según los científicos, este punto funciona como una "puerta sísmica", ya que una ruptura en una falla podría propagarse a la otra y desencadenar un terremoto de gran magnitud. El análisis mostró que, desde el último gran sismo en la zona —el terremoto de Fort Tejon de 1857, de magnitud 7,9—, la tensión se ha acumulado de forma constante durante un prolongado periodo de calma relativa.
Actualmente, la tensión en el segmento San Jacinto-Bernardino alcanza los 3,6 megapascales (MPa), mientras que en la sección de Mojave Sur de la falla de San Andrés llega a 2,8 MPa. Según el estudio, estos niveles son históricamente altos y similares a los que precedieron rupturas conjuntas en el pasado.
Mayor riesgo en zonas pobladas
Los autores advirtieron que una ruptura que atraviese el Paso de Cajón podría afectar zonas densamente pobladas como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el Valle de Coachella, además de infraestructuras clave como autopistas, ferrocarriles y redes energéticas. Aunque el modelo no permite predecir cuándo ocurrirá el próximo gran sismo, sí ofrece una imagen más clara del nivel de tensión tectónico para mejorar la evaluación del riesgo y la preparación ante emergencias.
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