Mijaíl Bernovski, especialista en política comercial y aduanera, publicó un análisis, en el que argumenta que la creciente implicación de Estados Unidos en Armenia, materializada en la visita del secretario de Estado Marco Rubio y la firma de acuerdos de control de exportaciones, responde a un plan estratégico para asegurar el suministro de molibdeno y uranio, esenciales para la industria armamentística y energética occidental.
Así, el autor escribe que "alrededor de la pequeña Armenia se está gestando un torbellino de pasiones geopolíticas a escala planetaria". Están en juego sus relaciones con Rusia, Europa y Estados Unidos, sin mencionar a sus vecinos más cercanos: Irán, Azerbaiyán y Turquía.
En el centro de la atención se encuentran los recientes memorandos entre Armenia y Estados Unidos, documentos emblemáticos cuya firma requirió la presencia del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Difícilmente hubiera viajado personalmente para rubricar escritos de segunda categoría.
La profundidad y complejidad de los procesos históricos y contemporáneos en el Cáucaso Sur, Asia Central, el golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental —donde dominan la Unión Europea, Israel y Turquía— se revelan como viejos rollos fotográficos que han permanecido sin revelar durante mucho tiempo.
Depósitos de minerales valiosos
De repente, todos recuerdan los enclaves mineros y de transporte, que hasta ayer estaban dispersos, pero eran cruciales, de los distintos países de esta macrorregión. Y uno de los principales enclaves de todo este polígono geográfico es la provincia armenia de Siunik, con sus yacimientos de minerales que van desde el molibdeno hasta el uranio y el oro.
Esto era conocido por todos desde hacía tiempo.
En la actual oleada de actividad militar y de la industria armamentística a nivel mundial, cada país intenta "acaparar" todo lo relacionado con semiconductores, tierras raras y materias primas para la defensa, señalando su interés en comprar influencia sobre estos recursos. Añadamos los cambios tecnológicos globales en el sector energético y obtendremos casi todo el espectro de materiales críticos para muchas industrias que provienen de Armenia.
La provincia de Siunik es conocida por esos elementos desde la época soviética, por lo que abundan en ella minas, cortas a cielo abierto, yacimientos y plantas de procesamiento. Todo ello estaba conectado con el "continente" a través de una línea ferroviaria que se extendía a lo largo de la frontera iraní, junto al río Aras. Es en este contexto en el que el corredor de Zanguezur adquirió gran importancia. Cerca de él se encuentra la planta de cobre y molibdeno de Zanguezur, en funcionamiento desde 1952, y un poco más al norte, la planta de Agarak, ambas en pleno funcionamiento y desarrollo en los tiempos modernos (la extracción de minerales de cobre y molibdeno se duplicó entre 2003 y 2011).
Para la geopolítica y la logística estratégica, estos 43 kilómetros de vías férreas desmanteladas y que ahora se están reconstruyendo representan un camino hacia el 7 % de las reservas mundiales de molibdeno, metal indispensable para la construcción de misiles, centrales nucleares y fabricación de semiconductores. No hay otra forma de explicar por qué Estados Unidos presta tanta atención a un tramo de ferrocarril desmantelado hace 35 años (a modo de comparación, es más corto que la línea Arbatsko-Pokróvskaya del metro de Moscú). Esta ruta desde el Caspio hasta Turquía nunca tuvo una importancia estratégica para Estados Unidos, y obtener el estatus de corredor de transporte era muy condicional, más bien una promesa a futuro. Sin embargo, la naturaleza de la carga que transitaría por este corredor, relevante hoy en día, ha determinado su significación.
Los riesgos de perder influencia en este enclave minero se han vuelto tan evidentes que el presidente Donald Trump decidió echar mano sobre la gama de productos de las empresas extractivas de la región. De ahí proviene la 'Ruta de Trump para la paz y la prosperidad'. Pero, ¿qué paz y prosperidad puede haber sin uranio y molibdeno en el panorama actual de turbulencia planetaria?
En el texto del memorando entre Estados Unidos y la República de Armenia, la frase "control de exportaciones" aparece con demasiada frecuencia. Junto con la palabra "semiconductores", el control de exportaciones siempre conduce a materiales y tecnologías de doble uso o críticos. Y si durante años las relaciones entre Armenia y Azerbaiyán se erigieron como un factor desestabilizador para el despliegue de una estrategia de defensa en la región en beneficio de Estados Unidos, ahora ambos se ven obligados a considerar conjuntamente la situación fronteriza con Irán, ya que están "en el mismo barco", es decir, bajo un mismo acuerdo con Washington.
¿Dónde quedan entonces las aspiraciones europeas de las autoridades armenias?
El principal criterio para una potencial membresía de Armenia en la UE, por extraño que parezca, son los mismos criterios que para su membresía en la Unión Económica Euroasiática. Y, ante todo, se trata de su ubicación geográfica. Las industrias extractivas pueden pertenecer tanto a Estados Unidos como a los europeos, pero en la logística del Cáucaso Sur, Europa está tan interesada como Estados Unidos en el molibdeno y el uranio. Las plataformas industriales para el procesamiento de las materias primas procedentes de los yacimientos armenios pueden cambiar, pero la gestión de los propios yacimientos permanecería bajo la participación de Estados Unidos. Lo mismo ocurre con el sector energético y los macrodatos.
Enumeremos ahora una serie de factores y circunstancias aparentemente inconexos que conducen a conclusiones muy concretas:
- El acuerdo sobre el corredor TRIPP (Zanguezur), que involucra al presidente azerbaiyano, Iljam Alíyev, al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y al presidente estadounidense, Donald Trump, se habría alcanzado mucho antes de los ataques de EE.UU. contra Irán.
- La importancia de los minerales de cobre, molibdeno y uranio, y su papel en la industria de defensa, ya era conocida mucho antes de los turbulentos acontecimientos actuales, lo que hace que estos activos mineros sean aún más valiosos como moneda de cambio en negociaciones. Además, no es seguro que conozcamos todos los yacimientos explorados y los materiales minerales principales y asociados confirmados.
- Entre los diversos ataques estadounidenses contra territorio de la República Islámica de Irán, se incluyeron ataques contra sus territorios en el Caspio.
- Armenia está discutiendo activamente la construcción de centrales nucleares modulares, que solo son capaces de construir Estados Unidos, Francia y Rusia.
- El corredor de Zanguezur inevitablemente continuará a través de corredores de transporte hacia Turquía, y Armenia ya ha planeado la construcción de una autopista a lo largo de la vía férrea.
- Europa desea obtener las capacidades de tránsito y de materias primas del Cáucaso Sur para importar desde allí componentes básicos y materiales críticos (las exportaciones de la UE al Cáucaso Sur serían posibles en forma de equipos tecnológicos, ya que es poco probable que la región sea de interés para la Unión Europea en cuanto productos de consumo).
Si integramos los puntos anteriores en la lógica de un posible acuerdo entre Washington y Teherán, resulta evidente que Irán comprende la importancia que tienen para Estados Unidos y la UE el uranio y el molibdeno armenios, así como la seguridad de todo este inmenso bloque de activos minerales para la capacidad de defensa de los socios occidentales. Esto significa que existe una posibilidad de que concluyan las acciones militares en la región del golfo Pérsico. Si continuaran, sería difícil imaginar la organización de un puesto de avanzada económico-militar de Estados Unidos en la región de Siunik y sus territorios adyacentes, o incluso de uno de los centros de influencia estadounidense en Eurasia. Esto, si se logra un acuerdo por las buenas. Las apuestas son demasiado altas.




