El 'nazi' que odió a Hitler: Walter Stennes, el 'amigo' secreto de la inteligencia soviética

Walter Stennes es una figura que desafía los estereotipos. Fue oficial monárquico prusiano, fundador de las SA nazis, rebelde contra Hitler, asesor militar en China y agente de inteligencia soviético. Cada etapa de su vida constituye un capítulo aparte en la historia del siglo XX.

Hitler, frente a un grupo de militantes de las SA, le estrechó la mano con humildad, celebrando la avenencia. Goebbels fue uno de los invitados de su boda. Göring lo rescató personalmente de la Gestapo, enviándolo a un exilio honorable en China. El generalísimo Chiang Kai-shek lo respetaba de todo corazón. Y esta misma persona colaboró durante varios años con la inteligencia soviética.

Solo hace relativamente poco se desclasificó el nombre de Walter Stennes como una fuente clave de información para la URSS. Nadie que trabajara para la inteligencia soviética estuvo tan cerca de la élite nazi como él. Es más, Stennes perteneció a ella.

A diferencia de otros conocidos agentes soviéticos, como los convencidos marxistas Kim Philby o Richard Sorge, su deseo de colaborar con Moscú se debió a su odio y desprecio personal a Hitler y a las prácticas nazis, que hizo que Stennes finalmente se sublevara contra el futuro dictador y la cúpula del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). Su apodo 'Amigo' en los servicios secretos de la URSS fue un perfecto reflejo del tipo de relaciones que mantuvo con la inteligencia soviética. "El enemigo de mi enemigo es mi amigo", reza el viejo refrán.

¿Quién fue Walter Stennes?

Walter Franz Maria Stennes nació el 12 de abril de 1895 en Westfalia, en el seno de una familia donde el servicio militar no se consideraba una profesión, sino un destino. Su padre, Felix Stennes, lucía las charreteras de oficial y soñaba con que su hijo se uniera a las filas de la élite militar prusiana. Con 14 años, Walter fue enviado al Cuerpo General de Cadetes de la Real Prusia, una institución educativa que formaba hombres acostumbrados a mandar y poco acostumbrados a pedir permiso.

La Primera Guerra Mundial encontró a Stennes como teniente. Luchó como le habían enseñado en el cuerpo de cadetes y la escuela militar, de donde se graduó en vísperas de la guerra: duro, calculador, con una fría atención al detalle.

Destacando como oficial de reconocimiento de casi legendario coraje, recibió cuatro heridas y seis condecoraciones, entre ellas la prestigiosa Cruz de Hierro de 1.ª clase.

En el frente, Stennes entabló amistad con el primer teniente Hermann Göring, piloto del escuadrón del barón Richthofen y futuro número dos de los nazis.

La guerra había terminado. El Imperio Hohenzollern se había derrumbado. El primer teniente Stennes tenía 23 años y lo único que le quedaba era su experiencia militar, sus convicciones derechistas y el sentimiento de injusticia.

El general Hans von Seeckt, el jefe del Estado Mayor del nuevo Ejército de la República de Weimar, le ofreció un puesto en el cuartel general de la Reichswehr, que había sustituido al Estado Mayor del káiser, prohibido por el Tratado de Versalles de 1919. Sin embargo, Stennes prefirió unirse a la Policía de Berlín, donde comandó una compañía de fuerzas especiales.

Voluntario contra la revolución

Alemania en 1918-1919 era un caos. La Liga Espartaquista —un movimiento revolucionario comunista— se alzó en armas, con revueltas soviéticas en Múnich y Bremen. Berlín se vio sacudida por enfrentamientos callejeros.

Stennes no lo dudó: encabezó una compañía de voluntarios y la lanzó contra los revolucionarios. La compañía sofocó levantamientos y huelgas uno tras otro: en el Ruhr, en Berlín y en otros lugares donde el movimiento revolucionario intentaba reconfigurar el mapa de Alemania.

Su energía llamó la atención. En 1919, fue contratado para encabezar una compañía especial de la Policía de Seguridad de Berlín. Stennes luchó contra los bolcheviques, contra la resistencia comunista clandestina, contra aquellos que, en su opinión, querían destruir Alemania. Creía en el imperio. Creía en la monarquía. Creía en un gobierno fuerte. 

No es casual que durante el 'putsch' de Kapp de marzo de 1920, su compañía especial mostrara deslealtad al gobierno republicano: en lugar de defenderlo, desertó y se unió a los golpistas de extrema derecha. La intentona golpista fracasó, pero a pesar de ello, Stennes fue ascendido a capitán el 12 de junio de 1920, pero eso no le devolvió su lealtad a la República. En 1922, fue dado de baja de la Policía "por voluntad propia".

Encuentro con Hitler

Para entonces, Hitler ya se había convertido en la principal figura del movimiento nacionalsocialista. Stennes fue presentado a él por amigos comunes en círculos de extrema derecha. El 'führer' le ofreció el mando de las tropas SA, el brazo paramilitar del movimiento nazi, pero rechazó la oferta. Mientras tanto, su antiguo amigo, el capitán Hermann Göring, se convirtió en el primer líder de las SA.

Stennes ingresó en el Reichswehr Negro, una organización semiilegal que se preparaba para convertirse en la fuerza de reserva del ejército en caso de guerra. Sin embargo, el grupo fue perdiendo influencia gradualmente, mientras que los nacionalsocialistas ganaban fuerza.

Finalmente, aceptó la propuesta de Hitler y se convirtió en comandante de las SA en Berlín y, posteriormente, en todo el noroeste de Alemania, con el grado de 'oberführer' (intermedio entre coronel y general). 

Stennes transformó a las SA desde grupos callejeros dispersos a una fuerza lista para el combate. El número de efectivos aumentó. La disciplina se fortaleció. Stennes sabía cómo comandar, por lo cual gozaba del respecto de los integrantes de la milicia. En 1927, a instancias de Goebbels, quien insistía en que fuera miembro del partido, se unió al NSDAP. 

Pero cuanto más fuertes se volvían las SA, más claramente veía Stennes lo que se escondía tras la fachada del movimiento nazi. Llegó a la conclusión de que Hitler no buscaba una revolución, sino la toma del poder por parte de un pequeño círculo de colaboradores cercanos.

Las revueltas de Stennes

"Debo ser sincero. No me opuse a Hitler por su crueldad. Me encontré en abierta oposición a él en 1930, más de dos años antes del establecimiento de los primeros campos de concentración. Mi rechazo surgió de numerosas conversaciones con él, de mi conocimiento del llamado 'Cuerpo de Liderazgo' y de la convicción de que no se podía esperar nada bueno de ese movimiento", explicaba el propio Stennes su oposición al líder nazi. 

Stennes y los camisas pardas de las SA se estaban convirtiendo en una fuerza cada vez más poderosa e independiente. Incluso insistían en la separación total de las SA de la organización política del partido. En paralelo, los altos mandos nazis invertían enormes sumas de dinero del tesoro del partido en la construcción de la sede principal del NSDAP: la llamada 'Casa Parda' de Múnich.

Mientras tanto, los desempleados —como la mayoría de miembros de las SA— se apretaban el cinturón cada vez más. Stennes le planteó a Hitler una disyuntiva: o ladrillos para la Casa Parda o medios para la subsistencia de sus camaradas.

En otoño de 1930, la paciencia de los camisas pardas se agotó. En Berlín, se negaron a proteger los eventos nazis. En respuesta, Goebbels envió un destacamento de las SS para ocupar la oficina de Stennes en su ausencia.

Las SS se atrincheraron tras sus puertas, mientras que un batallón de las SA llegó para bloquearlos. Stennes emitió un ultimátum, tras lo cual sus hombres derribaron las puertas y golpearon a los miembros de las SS, quienes se retiraron humillados, arrastrando a sus heridos.

Hitler se apresuró a llegar a Berlín. Intentó negociar con los subordinados de Stennes a sus espaldas. Fue en vano. Uno de los SA, muy fuerte y corpulento, agarró a Hitler por las solapas y le dijo en tono amenazante: "Adolf, no abandonarás a las SA en apuros, ¿verdad?"

Al día siguiente, a las 7 de la mañana, Stennes fue despertado por una llamada telefónica. La voz de Rudolf Hess —segundo en la estructura del NSDAP después de Hitler— al otro lado de la línea decía: "El 'führer' lo ha reconsiderado. Acepta sus propuestas".

El conflicto fue apaciguado temporalmente. Sin embargo, las promesas de Hitler quedaron en meras palabras.

En 1931, el enfrentamiento se recrudeció. Los SA leales a Stennes atacaron la redacción de Der Angriff, órgano de propaganda nazi. Fue un abierto motín.

Hitler respondió con dureza: expulsó a Stennes del partido, lo declaró traidor y tomó todas las medidas necesarias para eliminar la oposición dentro de las SA.

En la mira de los servicios secretos de la URSS

Junto con Otto Strasser, líder del ala izquierda del NSDAP y crítico de Hitler por "traicionar los ideales revolucionarios", Stennes fundó la Liga de Nacionalsocialistas Revolucionarios, o Frente Negro, una organización política clandestina.

Dado que el programa de este movimiento político incluía puntos como la nacionalización de bancos, grandes corporaciones y tierras, Moscú lo consideró seriamente como una posible alternativa al nacionalsocialismo de Hitler.

Así Stennes llamó la atención de la oficina en Berlín del Departamento de Asuntos Exteriores de la OGPU (inteligencia política soviética). Se celebraron varias reuniones exploratorias con él.

De opositor a Hitler a agente soviético

Tras la llegada de Hitler al poder en enero de 1933, Stennes siguió constituyendo una amenaza para él. En mayo de 1933, por orden del 'führer', fue arrestado por las SS y entregado a la Gestapo. Fue torturado e incluso se escenificó su fusilamiento. Stennes se cortó las venas. El médico de la prisión evitó su muerte.

Finalmente, gracias a la intervención del primer ministro prusiano, su viejo conocido de la Primera Guerra Mundial, Hermann Göring, Stennes fue liberado y se le permitió abandonar Alemania.

En otoño de 1933, partió hacia China, donde aceptó un contrato para formar parte del grupo de asesores militares del gobierno del Kuomintang. Pronto se convirtió en jefe de los servicios de seguridad personal e inteligencia del líder nacionalista Chiang Kai-shek.

En 1939, Hitler, tras formar una alianza con Japón, decidió retirar a los especialistas alemanes de China. Consciente del peligro de regresar a su patria, en enero de 1939, Stennes le dijo a un colega del grupo asesor, un agente de inteligencia soviético con el seudónimo de 'Heinrich', que iría la URSS si fuera posible. La 'residencia' local de los servicios secretos soviéticos se puso en contacto con Moscú.

El nuevo agente, cuyo nombre en clave era 'Drug' ('Amigo'), fue reportado a las más altas autoridades. El jefe de inteligencia extranjera de la URSS, Pável Fitin, ordenó que se estableciera contacto con Stennes y, de ser necesario, que se facilitara su entrada al país.

Colaborador de los servicios secretos de la URSS

Desde el inicio del conflicto armado entre la URSS y Japón en Jaljin Gol en verano del 1939, el servicio de inteligencia soviético ordenó a Amigo que obtuviera información sobre el país nipón y sus fuerzas armadas, que habían comenzado su invasión de Mongolia.

En enero de 1941, V.M. Zarubin, alto representante del departamento de inteligencia soviético, viajó a Shanghái. En una reunión, Amigo le informó que, según un alto funcionario procedente de Alemania, la ofensiva militar nazi contra la URSS estaba prácticamente preparada y programada para finales de mayo de 1941.

Tras una suspensión temporal, el contacto con Amigo se reanudó durante la Gran Guerra Patria. Stennes se reunía periódicamente con V.N. Rógov, un agente de la URSS en Shanghái, quien trabajaba de incógnito como corresponsal de la agencia TASS.

Stennes informaba al oficial de inteligencia soviético sobre los asuntos más importantes de las relaciones germano-japonesas, las políticas alemanas y japonesas hacia China y las perspectivas de una posible entrada de Japón en la guerra contra la URSS. La información de Amigo era muy valorada en Moscú.

En una reunión a finales de enero de 1942, Amigo informó que el grupo clandestino de Richard Sorge había sido arrestado por los japoneses.

Tras recibir esta información, Fitin propuso evacuar a Stennes a la URSS. Sin embargo, la cúpula del NKVD no apoyó la propuesta.

Un agente de potencial subestimado

Poco antes de la rendición de Japón, algún individuo incompetente de la cúpula soviética descartó a Stennes como una figura de potencial.

A principios de 1947, en una reunión con Rogov, Stennes le informó de que funcionarios de inteligencia estadounidenses le habían ofrecido trabajo e incluso lo habían incluido en una lista de repatriados que partirían hacia Alemania. Moscú tuvo una excelente oportunidad para infiltrar a un poderoso 'topo' en Pullach, el centro del espionaje de Alemania Occidental, pero, por alguna razón, la desaprovechó.

En 1948, Stennes se desplazó a Taiwán con las tropas de Chiang Kai-shek. A través de su esposa, le dio a Rogov su dirección de Berlín para que pudieran retomar el contacto a su regreso a la patria.

A principios de la década de 1950, finalmente regresó a Alemania y se instaló con su hermana en la zona de ocupación británica. Su esposa recibió una cuantiosa herencia y Stennes se reincorporó a la política.

Desde finales de 1951, comenzó a publicar un semanario político autofinanciado, dirigido a los principales industriales y banqueros. El editor defininía sus objetivos políticos como la lucha por la reactivación económica de Alemania, rechazando por completo su militarización.

Representantes de la oficina del comisario de la KGB en Berlín mantuvieron varias reuniones con Stennes. Este manifestó su disposición a seguir colaborando con la inteligencia soviética, pero, según explicó, en aras de los intereses nacionales de Alemania.

"Rico es aquel que tiene amigos", pero el mando de la inteligencia soviética no consideró esto un argumento válido. Como un resultado de una decisión poco sensata, el KGB en Berlín rompió relaciones con este agente 'ideológicamente ajeno' en 1952.

Walter Stennes falleció en 1983.