Científicos han documentado un fenómeno biológico extraordinario: fragmentos de tejido de pepino de mar, conocidos como explantes, demuestran una supervivencia indefinida y capacidad de regeneración sin signos de envejecimiento, demostrando que estos tejidos amputados pueden mantenerse activos durante años, incluso en condiciones de agua de mar natural. El hallazgo, que desafía las concepciones tradicionales sobre la viabilidad de los tejidos, fue publicado esta semana en la revista Science Advances.
Los investigadores observaron que estos fragmentos de tejido, procedentes de la especie de pepino de mar 'Psolus fabricii' del Atlántico Norte, no solo no se descomponían, sino que continuaban creciendo y absorbiendo nutrientes directamente del agua, a pesar de carecer de boca o sistema digestivo. Este proceso implica diversificación celular, actividad inmunitaria y reorganización tisular, propiedades que los autores señalan como "sin parangón en la literatura científica actual". Sara Jobson, autora principal del estudio, describió este fenómeno como el primer caso documentado de "inmortalidad tisular natural".
"Que los tejidos sobrevivan con tanta facilidad es algo inaudito. Nunca habíamos visto nada igual", subrayó.
Los pepinos de mar, equinodermos emparentados con las estrellas y los erizos de mar, ya eran conocidos por su notable capacidad de regeneración, pudiendo incluso reemplazar órganos internos completos. Sin embargo, se asumía que cualquier tejido desprendido de estos animales acabaría muriendo. Este nuevo estudio pone en tela de juicio esa premisa, mostrando una resiliencia inesperada de los explantes.
"Aún no hemos logrado cultivar un pepino de mar nuevo y completo, pero estamos observando un crecimiento y una diversificación celular asombrosos, literalmente años después de que se extrajera este tejido", afirma la coautora, Rachel Sipler.
Gradiosas posibilidades biomédicas
El descubrimiento abre importantes vías para la investigación en biomedicina y la ingeniería de tejidos. Los científicos consideran que estos tejidos de pepino de mar podrían servir como un valioso modelo experimental para entender mejor la regeneración, el envejecimiento, la toxicidad y la inmunología, ofreciendo ventajas éticas y logísticas sobre el uso de líneas celulares humanas o de otros vertebrados.
Aunque el término "inmortalidad" debe interpretarse con cautela, ya que se refiere a la ausencia observable de deterioro tisular durante el tiempo estudiado y no a una vida eterna, el trabajo sugiere nuevas preguntas sobre los mecanismos moleculares del envejecimiento y la resiliencia biológica. "Desafía la frontera entre la vida orgánica y la autonomía celular, lo que obliga a redefinir lo que significa que un tejido esté vivo", afirma el propio estudio.
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