Aunque frotarse los ojos puede aliviar temporalmente la picazón, este hábito también podría aumentar el riesgo de infecciones y dañar la córnea, advierten oftalmólogos de la Universidad de Illinois (EE.UU.) en un artículo publicado este miércoles por The Conversation.
La principal causa de la picazón ocular es la conjuntivitis alérgica. Esta reacción inflamatoria se desencadena cuando los alérgenos liberan sustancias irritantes en la superficie del ojo, provocando enrojecimiento, hinchazón y pequeñas protuberancias. Otras causas frecuentes son el ojo seco, la blefaritis y la dermatitis en los párpados.
Un hábito con consecuencias graves
De acuerdo con los especialistas, entre los riesgos más graves destaca el queratocono, una enfermedad en la que la córnea se adelgaza y deforma, provocando astigmatismo irregular y visión borrosa. También puede ocasionar abrasiones corneales, hemorragias subconjuntivales o facilitar el contagio de conjuntivitis infecciosa al tocarse los ojos con las manos sucias.
En los casos más graves, este hábito puede llevar a necesitar lentes de contacto especiales o incluso un trasplante de córnea. Para reducir la necesidad de frotarse los ojos, los expertos recomiendan usar gotas oftálmicas, aplicar compresas frías y evitar el contacto con alérgenos.
Cuando la causa es alérgica, aconsejan tratamientos tópicos con antihistamínicos o estabilizadores de mastocitos. Aun así, los oftalmólogos subrayan que si la picazón persiste, es fundamental consultar a un especialista.
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