Tras solo un año en el poder en Alemania, el canciller federal Friedrich Merz se enfrenta a una avalancha creciente de problemas.
En un contexto de caída en las encuestas, dificultades económicas y descontento interno, en las filas del Partido Cristianodemócrata (CDU, por sus siglas en alemán) se empieza a debatir cada vez con más frecuencia la posibilidad de su sustitución.
Rumores sobre la sustitución de la canciller
Este martes, el periódico Bild informó que en la cúpula de la CDU se está debatiendo un "escenario explosivo": la posibilidad de sustituir al canciller por otro político antes de las próximas elecciones.

Por el momento, se trata de debates a puertas cerradas dentro de los círculos del partido; sin embargo, el mero hecho de que se mantengan este tipo de conversaciones se ha convertido en un síntoma del creciente descontento con la situación actual.
En círculos más reducidos, los políticos analizaron si existe tal posibilidad y, en caso afirmativo, hasta qué punto es realista.
Según la publicación, muchos representantes del partido evitan criticar abiertamente a Merz por temor a filtraciones a la prensa y acusaciones de socavar la unidad. Como resultado, los verdaderos sentimientos no se discuten en reuniones oficiales, sino en chats privados y conversaciones de pasillo. Al mismo tiempo, la legislación alemana permite un escenario de este tipo sin necesidad de celebrar nuevas elecciones.
¿Quién podría sustituir a Merz?
Dentro del propio partido ya se está debatiendo sobre los posibles sucesores del canciller. Según Bild, alguien que conoce bien al canciller dijo que Merz se toma muy a pecho las críticas públicas y que podría dimitir si fracasara el gran proyecto de reformas. Otro interlocutor del medio lo contradijo y explicó que Merz tiene mucha perseverancia y que no abandonará voluntariamente el cargo por el que tanto ha luchado.
Sin embargo, en caso de que se adopte la decisión, se barajan varios políticos regionales como posibles sucesores de Merz, entre ellos el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wust; el jefe del Gobierno de Hesse, Boris Rhein; y el primer ministro de Sajonia, Michael Kretschmer.

Fuentes del periódico señalan que Hendrik Wust fue nombrado por unanimidad como posible sucesor. Según datos de Die Welt, en 2024 ocupaba el segundo lugar en la clasificación de los políticos más populares de Alemania, y ahora figura entre los tres primeros.
Crisis de popularidad
En el año que lleva en el poder, el índice de aprobación del canciller ha caído del 47 al 26 %, mientras que el rechazo a su gestión se ha duplicado, hasta alcanzar el 71 %.
"La popularidad de Friedrich Merz se encuentra en un nivel bajo debido a los problemas internos de Alemania, que se manifiestan cada vez más, principalmente los económicos y sociales. Muchos votantes consideran que parte de las promesas electorales relacionadas con las reformas económicas y el endurecimiento de la política migratoria nunca se han cumplido plenamente", declaró el experto en Alemania Iván Kuzmín en una entrevista con RT.
El canciller incluso comenzó a criticar abiertamente la guerra de Estados Unidos en Irán, a la que inicialmente no se había opuesto con la esperanza de mejorar sus índices de popularidad.
"La retórica contundente de Merz está dirigida hacia el interior y tiene como objetivo mostrar al electorado que el canciller está tomando medidas para contribuir a un fin más rápido del conflicto y, en esencia, 'jugar' con los sentimientos del electorado", añadió Kuzmín.
En este contexto, a los ojos de la población alemana, Merz aparece bajo una luz decepcionante en sus intentos por desviar la ira de los alemanes de la agenda interna hacia circunstancias externas.
Sin embargo, parece que el efecto de estos cambios aún no convence mucho a la ciudadanía.
En un reciente sondeo de INSA y Bild, el mandatario es reconocido como el político más impopular de Alemania, ocupando el puesto 20.
Y las declaraciones de Merz de que "nuestra ilusión de prosperidad no va a durar" no contribuyen a mejorar su situación.
El cambio de cancilleres no modificará el resultado
Sin embargo, la oposición duda de que la sustitución de un canciller por otro pueda cambiar radicalmente el rumbo de Berlín.
"Ya sea Merz o Wust, la CDU se mantiene fiel a su política de declive. Un cambio de personal no resuelve ni una sola crisis. Los votantes quieren un cambio real, no solo una mera reorganización en la cúpula. Solo la Alternativa para Alemania (AfD) ofrece una alternativa genuina", declaró el partido AfD, que se ha convertido en el más popular del país con un índice de aprobación del 29 %.
A su vez, la fundadora del partido opositor alemán Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW, por sus siglas en alemán), Sahra Wagenknecht, pidió la renuncia de Merz e instó a los alemanes a salir a las calles de Berlín el 28 de mayo.
"Fraude electoral sin precedentes, crisis económica, precios por las nubes, amenaza de guerra cada vez mayor: ¡el balance tras un año de Merz como canciller es una catástrofe! Si este gobierno sigue así otros tres años, Alemania ya casi no tendrá salvación", escribió en X.
"Vengan todos y traigan a sus familiares y amigos. Juntos exigimos: ¡Merz debe irse!", concluyó la opositora.



