La actriz británica Hannah Murray, reconocida por su papel de Gilly en la exitosa serie 'Game of Thrones' ('Juego de tronos'), reveló que fue recluida en una unidad psiquiátrica tras involucrarse con una secta de bienestar espiritual. Según detalló en una entrevista al diario The Guardian —a raíz del lanzamiento de sus memorias—, la artista de 36 años sufrió un episodio psicótico severo durante su juventud que la llevó a abandonar definitivamente la actuación.
En su nuevo libro autobiográfico, titulado 'The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness', la exactriz explica que las extremas presiones de la fama, los excesos con el alcohol y el constante escrutinio mediático sobre su imagen física la empujaron a buscar soluciones rápidas dentro de la industria de la autoayuda. "Buscaba algo que me arreglara por completo, una varita mágica o una bala de plata", confesó Murray al periódico, advirtiendo además que la promesa de curación absoluta resultó ser "seductora y adictiva" para una joven vulnerable.
El proceso de captación ocurrió cuando ella tenía 27 años, en pleno rodaje de la película 'Detroit'. Una supuesta sanadora energética la introdujo progresivamente en una misteriosa organización jerárquica, la cual exigía numerosos pagos a cambio de cursos esotéricos y rituales chamánicos. La estructura operaba bajo un esquema piramidal liderado por un hombre al que Murray identifica con el seudónimo de "Steve" en su libro, quien ejercía un fuerte control psicológico y fomentaba dinámicas de poder "erotizadas" sobre un grupo de adeptos mayoritariamente femenino.
Colapso mental catastrófico
Las falsas creencias infundidas por la organización culminaron en un colapso mental catastrófico. Murray sufrió un grave brote de psicosis en el que, influenciada por la cultura de la fantasía, llegó a creer que poseía dones especiales y debía "salvar al mundo". Esto forzó su ingreso de urgencia en un centro de salud mental aguda, donde, tras una exhaustiva evaluación clínica, los especialistas médicos le diagnosticaron formalmente trastorno bipolar.
En la actualidad, Murray reside en una tranquila localidad inglesa, lleva tres años sobria y asegura sentir una profunda alegría al alejarse del mundo del espectáculo. "Hay mucho tabú en torno a la idea de las personas que son internadas", denunció la británica, subrayando la urgencia de desestigmatizar las crisis psiquiátricas graves. Asimismo, asegura que la cultura del bienestar "podría estar causando algunos de los problemas que afirma poder curar".