Los centros de datos del golfo Pérsico han pasado de ser un activo comercial a transformase en un objetivo militar durante el conflicto con Irán, informa Responsible Statecraft.
Durante su gira por Oriente Medio hace un año, Donald Trump selló promesas de inversión superiores a los 2 billones de dólares, enfocando acuerdos de IA como una estrategia de diversificación económica para el Golfo, que dependía del petróleo. Destacan los compromisos de Microsoft en Emiratos Árabes Unidos por 15.200 millones de dólares y de Amazon en Arabia Saudita por 5.300 millones para centros de datos.
Sin embargo, estos acuerdos escondían una estrategia militar de 'diplomacia informática'. A cambio de chips estadounidenses, la empresa emiratí G42 y la saudita Humain debieron abandonar gradualmente la tecnología china. De este modo, G42 se posicionó como aliado tecnológico de EE.UU., por lo que se convirtió en una de las dos únicas empresas no estadounidenses en la lista de objetivos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Informes indican que Claude, la IA de Anthropic que opera sobre la infraestructura de Amazon Web Services, fue utilizada para evaluaciones de inteligencia y selección de objetivos durante la operación Furia Épica. Esto generó gran tensión, ya que la misma nube que gestiona servicios civiles y bancarios en el golfo Pérsico procesaba datos militares para una guerra que los países de la región no respaldaron abiertamente y sobre la cual expresaron preocupación, a pesar de albergar bases estadounidenses.
Este conflicto resalta una estructura permanente no resuelta por el alto el fuego: la infraestructura civil de IA en el Golfo se convirtió en un activo de uso civil y militar porque la doctrina estratégica de EE.UU. fusionó la tecnología comercial con sus operaciones de guerra. En consecuencia, la respuesta de la Guardia Revolucionaria de atacar las instalaciones de Amazon Web Services y otros 29 objetivos tecnológicos en la región, tras considerarlas objetivos legítimos por albergar inteligencia estadounidense y datos civiles regionales, demostró que, a pesar de que los estados del golfo buscaban soberanía digital, quedaron más integrados y vulnerables a la infraestructura estadounidense.
Menos diversificación, más vulnerabilidad
La 'trampa de la soberanía' también pone en evidencia que, al someterse a las exigencias de Washington y aliarse únicamente con la IA estadounidense, excluyendo así a China, los países del Golfo perdieron su única opción de diversificación tecnológica, aumentando su vulnerabilidad.
La integración de servicios comerciales en la nube para acciones ofensivas por parte del Ejército de EE.UU. define la nueva era de los conflictos armados. Como resultado de esta nueva dinámica, gran parte de la población del golfo Pérsico perdió la capacidad de pagar taxis, acceder a sus cuentas bancarias o pedir comida.
Por este motivo, el medio considera que, si EE.UU. utiliza la infraestructura comercial de IA de un país socio para seleccionar objetivos militares, ese socio debería ser consultado previamente. Al no haber sido consultados antes de la operación Furia Épica, los países del Golfo sufrieron las consecuencias, por lo que el alto el fuego actual pone en cuestión si la próxima fase de inversión en IA se dará bajo nuevas condiciones de alianza o si Estados Unidos seguirá actuando sin transparencia en la región.
Asimismo, se sugiere que Irán podría volver a atacar las instalaciones de IA en caso de que el conflicto armado se reinicie. Poco antes de la tregua, el general de brigada de la Guardia Revolucionaria Ebrahim Zolfaghari difundió imágenes satelitales del complejo Stargate, advirtiendo: "Nada permanece oculto a nuestra vista".
Incertidumbre en las inversiones futuras
El impacto económico del conflicto es visible en la región del Golfo. Aunque grandes capitales como la inversión de 20.000 millones de dólares de Brookfield en Catar siguen adelante, otros desarrolladores y operadores de centros de datos como Pure DC en Abu Dabi han congelado sus inversiones.
Ahora, los proyectos tienen más requisitos, y son más costosos y riesgosos, por lo que las primas de seguros han aumentado, se exigen más rendimientos y las medidas de seguridad física han tenido que ser endurecidas. Pese a que el dinero continúa fluyendo, lo hace bajo un modelo de extrema cautela, lentitud y mayor percepción de riesgo.
Asimismo, el golfo Pérsico, al ser un receptor clave de inversión tecnológica estadounidense, se convierte en un blanco simbólico que amenaza la alianza. Dado que la infraestructura de inteligencia artificial es fundamental para el liderazgo estadounidense en la zona, este conflicto pone en riesgo su desarrollo futuro.
En esta línea, el analista Serguéi Poletáyev comentó a RT que los ataques afectarán la situación de posguerra de las economías de los países del golfo Pérsico, especialmente sus esfuerzos por digitalizarse con fondos petroleros. Por este motivo, el experto subrayó que los ambiciosos planes de los EAU para consolidarse como el principal núcleo digital regional están ahora bajo amenaza.