Distintos países asiáticos enfrentan una crisis del plástico en medio del conflicto en Oriente Medio, que desembocó en el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte de combustibles, informa Financial Times.
El precio de la nafta, un derivado del petróleo y componente esencial de productos químicos utilizados en la fabricación de plástico y semiconductores, se ha duplicado en Asia desde el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, lo que ha encarecido bolsas, recipientes, utensilios y, especialmente, los embalajes. Incluso, crece el temor a un posible desabastecimiento.
Así, en Indonesia, cuya población superó más de 285 millones de habitantes en 2025, los proveedores de nafta han advertido a los minoristas de plástico que podrían cesar la producción. En Corea del Sur, se compran de pánico productos médicos como jeringas y bolsas para suero intravenoso, cuyos suministros también corren peligro debido a la escasez de envases.
En Japón, el 44 % de los fabricantes de alimentos ya se ha visto afectado por la falta de plástico: se aumentan los precios y se retrasan las entregas, según una encuesta realizada entre 102 empresas por la Federación Nacional de Organizaciones de Bienestar y Vivienda.
Además, varias plantas petroquímicas ya han reducido o paralizado su producción en Asia. Mitsubishi Chemical y Mitsui Chemicals japoneses han disminuido su actividad. Por su parte, Formosa Petrochemical de Taiwán,dedicada al refinado de petróleo crudo, también ha declarado fuerza mayor.
A su vez, el encarecimiento del plástico podría impulsar la inflación en Asia, una de las regiones más afectadas económicamente por el bloqueo de Ormuz debido a su dependencia de los combustibles importados.


