Klaus Rosenfeld, jefe ejecutivo del Grupo Schaeffler, empresa alemana fabricante de autopartes, aseguró en declaraciones a Bloomberg que la aparición de fabricantes de automóviles chinos en Europa no constituye una amenaza, "sino, más bien, una oportunidad".
La industria automotriz europea no pasa por su mejor momento, debido a una demanda débil, ventanas inestables de vehículos eléctricos o la subida de los precios del combustible por la guerra en Irán. Sin embargo, en medio de estas dificultades, dos de los principales fabricantes, Stellantis NV y Volkswagen AG, se ven obligados a considerar la posibilidad de concluir acuerdos de uso compartido de fábricas y a establecer cooperación con compañías chinas.
Según Rosenfeld, la llegada de nuevos actores puede ser una gran ventaja para los proveedores en Alemania y una oportunidad para aprender de su experiencia. Además, el jefe ejecutivo comentó al medio que tienen "relaciones duraderas excelentes con consumidores chinos".
Sin embargo, el CEO admite que la situación actual en el mundo no contribuye a mejorar el poder adquisitivo de los clientes ni su confianza en el futuro. No obstante, este martes el Grupo Schaeffler ha confirmado sus previsiones y para el año fiscal 2026 espera unos ingresos de, aproximadamente, 22.500 o 24.500 millones euros, lo que representa un crecimiento de los ingresos de entre -4,3 y 4,3 por ciento a tipo de cambio constante.


