¿Por qué el golfo Pérsico se encamina hacia una nueva escalada militar?

A Donald Trump le resulta cada vez más difícil dar marcha atrás: las apuestas ya han subido demasiado, según el politólogo Fiódor Lukiánov.

Todo indica que el golfo Pérsico se encuentra a las puertas de una nueva ronda de hostilidades, afirma Fiódor Lukiánov, redactor jefe de la revista Rusia en los asuntos globales y director de investigación del Club Internacional de Debate Valdái, en un artículo publicado este martes en Vzgliad.

La tregua, que ya lleva casi un mes en vigor, pesa sobre ambas partes del enfrentamiento porque ninguno de los problemas que dieron origen a la guerra ha sido resuelto. En esencia, la situación ha reproducido, de una forma más aguda y más dura, el desenlace de 'la guerra de 12 días' del año pasado. Nadie está satisfecho.

Para Irán, el 'statu quo' es quizás aún más peligroso: al obstaculizar la exportación del petróleo iraní, Estados Unidos está aplicando un estrangulamiento gradual de la economía del país. Y Teherán no puede hacer prácticamente nada para impedirlo. Hacer estallar de nuevo la situación y devolverla a una fase militar se convierte, hasta cierto punto, en una salida.

En la ronda anterior de confrontación armada, Irán no fue derrotado y obligó a sus adversarios a enfrentarse a una conclusión incómoda: destruirlo militarmente es imposible o entraña riesgos inaceptables.

Sin embargo, para Irán también aumentan los riesgos. Cada nueva etapa es más peligrosa que la anterior, aunque solo sea porque, si Estados Unidos vuelve a involucrarse en la guerra, necesitará la victoria con todavía más urgencia. Eso significa que tendrá que recurrir a fuerzas mayores.

La falta de una resolución parece irritar al presidente estadounidense, Donald Trump. Quisiera reducirlo todo a un golpe espectacular tras el cual todo quedara resuelto, pero eso no está ocurriendo. Retroceder ahora también resulta extremadamente difícil: la apuesta ya es demasiado alta. Por eso, un nuevo intento de impresionar a Irán y al mundo con una ofensiva demoledora parece algo natural. Quién provoca a quién y de qué manera ya no es lo importante. La tregua se ha vuelto una carga para todos.