Cómo Macron intenta imponer su modelo neocolonial en un país que nunca colonizó

Tras ser expulsada de sus antiguas colonias, Francia intenta afianzarse en Kenia replicando las mismas prácticas que provocaron su rechazo en el Sahel.

Ante la serie de fracasos de Francia en los países del Sahel, que han optado por un desarrollo más soberano, Emmanuel Macron ha puesto su mirada en otra nación del continente africano.

Se trata de Kenia, con la que París ha firmado un acuerdo de defensa y a la que el propio presidente francés tiene previsto visitar la próxima semana.

Sin embargo, el contenido y la estructura de la asociación reproducen la misma lógica neocolonial de alianzas pasadas de Francia, las cuales han llevado a fracasos en otros países de África.

Buscando una nueva base de operaciones

Desde principios de la década de 2020, la posición de Francia en varias de sus antiguas colonias africanas se ha debilitado notablemente. Los cambios de gobierno en Malí, Burkina Faso y Níger dieron lugar a la llegada de nuevos líderes que se apoyaron en el sentimiento anticolonial y exigieron la retirada de las tropas francesas. Pronto se escucharon demandas similares en Senegal, Chad y Costa de Marfil. 

Kenia pareció durante mucho tiempo una excepción. A diferencia de los países de África Occidental, se posicionó como un socio confiable del bloque euroatlántico en materia de seguridad. Nairobi, en particular, encabezó la misión policial internacional en Haití respaldada por Estados Unidos y se unió a la operación estadounidense en el mar Rojo contra los hutíes.

Justamente en este contexto, Francia firmó con Kenia un acuerdo de defensa que prevé, entre otras cosas, el despliegue de unos 800 militares franceses en la ciudad portuaria de Mombasa para realizar ejercicios conjuntos. La cumbre África-Francia, que se celebrará en Nairobi la próxima semana, debería dar un impulso adicional a la cooperación. 

Según los informes, París ya ha ofrecido acuerdos comerciales, inversiones y nuevos pactos de colaboración a los invitados al evento, mientras que Macron ha invitado al presidente de Kenia, William Ruto, a la cumbre del G7 en Francia. 

¿Por qué le interesa Kenia a Francia?

Según declaraciones a RT de Eva Balavina, investigadora del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía (Moscú), para París la cooperación con esta nación africana resulta interesante por varias razones.

"Tras la expulsión de Francia de parte de los países africanos, París perdió todo un perímetro regional en el que se sustentaba su infraestructura militar, incluyendo bases, misiones de instrucción y programas de capacitación de personal. En los últimos años, Francia simplemente no ha tenido un apoyo alternativo de tal magnitud en África", señaló la experta.

Además, también influyen consideraciones políticas, motivadas por el aumento de los sentimientos antifranceses en la región. "En África occidental francófona, la retórica antifrancesa se ha convertido en un factor de legitimación interna de los nuevos regímenes. Es imposible volver allí en el marco anterior, ya que cualquier paso de París se considera automáticamente una manifestación de prácticas neocoloniales. Por lo tanto, la lógica de la 'puesta a cero', es decir, la búsqueda de un socio fuera de la deuda colonial, es una necesidad estructural", declaró Balavina.

La geografía de Kenia también juega un papel clave. El país está situado en un punto estratégicamente importante del océano Índico, en la encrucijada de rutas comerciales globales y cerca del mar Rojo.

"Francia le ofrece a Kenia un paquete de 'protección + dinero + visibilidad internacional', y para Ruto, quien enfrenta una grave crisis interna y oleadas de protestas, esta es una propuesta bastante atractiva", señaló la analista.

Nuevo país, viejo neocolonialismo

Las iniciativas de París ya han provocado una ola de indignación, ya que reproducen antiguas prácticas neocoloniales. Los legisladores han expresado su preocupación por la soberanía nacional, señalando que el acuerdo de defensa otorga a las tropas francesas inmunidad frente a los tribunales kenianos.

Esto resulta especialmente polémico tras el sonado asesinato de una mujer keniana en 2012, a quien se vio rodeada de militares británicos que eludieron cualquier castigo. 

"Proteger a los soldados extranjeros de ser procesados plantea el eterno desafío de los tratados desiguales para Kenia y África en general. Nos vemos obligados a aceptar condiciones que son difíciles y nos perjudican", señala Evans Ogada, profesor de derecho internacional y derechos humanos en Kenia.

La politóloga Amy Niang plantea que Francia "no está preparada ni dispuesta a tratar con sus antiguas colonias africanas en igualdad de condiciones", a pesar de que Kenia nunca fue una de sus antiguas colonias.

Al respecto, Balavina explica que "el acuerdo, en esencia, reproduce la misma lógica que finalmente se derrumbó en el Sahel: ayuda militar a cambio de acceso político, inmunidad del contingente extranjero frente a la jurisdicción local y distribución asimétrica de los beneficios".

Perspectivas inciertas

A pesar de estos esfuerzos tan audaces, las intenciones de Francia de afianzarse en Kenia podrían terminar fracasando de todos modos. "El entorno competitivo en Kenia es más denso que en el Sahel. Si en Malí o Níger, Francia era el líder indiscutible de la presencia occidental, en Nairobi se integra en una arquitectura anglosajona ya existente y mucho más desarrollada. París no podrá afianzarse aquí de manera sostenible como lo hizo en su momento en el Sahel", añadió.

Otra limitación se refiere al propio presidente francés y sus perspectivas futuras. La experta señala que "el horizonte político del propio Macron es corto. Su segundo mandato termina en 2027, y no hay garantías de que su sucesor, especialmente si se trata de una figura del campo de la derecha o del populismo de izquierda, esté dispuesto a invertir en el proyecto de África Oriental".

Además, en la propia Kenia, el entorno social para la presencia de Francia es hostil. "La situación interna de Ruto dista mucho de ser estable. Cualquier protesta importante en Nairobi con consignas antifrancesas puede convertir muy rápidamente el acuerdo en una carga política, y aquí el escenario del Sahel se repite ya a nivel retórico, sin necesidad de golpes militares", concluyó la investigadora.

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