En opinión del economista y catedrático estadounidense Jeffrey Sachs, si la guerra iniciada por EE.UU. e Israel contra Irán se intensifica en el corto plazo, los efectos de la conflagración se sentirán a escala global y pondrán a la humanidad ante una crisis multiforme no vista desde la Segunda Guerra Mundial.
"Lo que sucederá en las próximas semanas, si no elegimos –los EE.UU.– la salida [del conflicto], es la destrucción física de gran parte de la región del Golfo y del Medio Oriente en general, porque EE.UU. lanzará misiles y bombas sobre Irán e Irán lanzará lo que tenga contra objetivos en el vecindario, para mostrar disuasión y esperando que esa disuasión detenga algo. En cambio, lo que se obtiene es que ambos lados desatan sus arsenales", valoró el especialista en una entrevista concedida al periodista Tucker Carlson, aparecida este viernes.
Sachs advirtió asimismo que en tal escenario lo esperable "no es un cierre del transporte marítimo, sino una destrucción de las capacidades físicas para suministrar petróleo, gas, fertilizantes, productos petroquímicos y otros productos básicos fundamentales para la economía mundial".
El coletazo inmediato se sentiría en los precios de los alimentos, que se dispararían sin remedio al verse comprometidas las cadenas de suministro de la urea, base de buena parte de los fertilizantes que hoy se usan en la agricultura extensiva, abundó.
"Efecto dominó"
A su parecer, una crisis de tales magnitudes también supondría la desestabilización o caída de gobiernos enteros, a lo que añadió las afectaciones en "la producción física real de productos industriales, del empleo en el sector manufacturero y, en cascada, por toda la economía, con enormes consecuencias negativas".
La lista la engrosa con los "efectos financieros", que ya empiezan a sentirse en naciones que concentran altos volúmenes de depósitos de personas ricas, como Emiratos Árabes Unidos, cuyo sistema bancario opera "con un dólar respaldado por el mercado estadounidense" y podría enfrentar una "corrida bancaria".
Asimismo, y para mostrar que no solo se trata de la destrucción de instalaciones petrolíferas y gasíferas o de afectaciones en el comercio, el también profesor de la Universidad de Columbia (EE.UU.) aludió a fenómenos climáticos como El Niño. Así, refirió que aunque todavía no existe un pronóstico asentado, los meteorólogos estiman que es probable que se esté formando uno de gran magnitud, y el cambio en el patrón de lluvias y sequías que esto supone afectará directamente las cosechas.
A ese respecto, Sachs llamó a recordar que la convergencia entre inestabilidad en los precios de los hidrocarburos y el fenómeno de El Niño no es inédita, pues ya se produjo entre los años 1973 y 1974 en el marco de la así llamada crisis del petróleo. "Si se da esa doble combinación, como llevo años diciéndome, el próximo 'Gran El Niño' o 'Súper El Niño' será, por sí solo, desestabilizador a nivel mundial, porque muchos países se encuentran ahora mismo al borde del abismo, tanto económica como socialmente", consideró.
"Si combinamos una destrucción masiva en Asia Occidental, el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental, con un fenómeno de El Niño extremo, no sé qué pensar. Alguien tendrá que escribir el próximo libro sobre esto rápidamente, porque no hemos tenido una conmoción así desde la Segunda Guerra Mundial, y los efectos en la desestabilización política, la caída de gobiernos y el potencial efecto dominó de esta guerra serían tremendos e incontrolables", concluyó.