La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, comentó este viernes las imágenes que muestran a un soldado israelí golpeando con un mazo y destruyendo una estatua de Jesús en el Líbano, afirmando que se trata de "un acto de vandalismo", pero subrayó la disculpa de las autoridades israelíes.
Durante una rueda de prensa, la vocera abordó la foto que circula en redes sociales en la que se ve a un soldado israelí golpeando una escultura caída de Jesús crucificado en la aldea cristiana de Debel.
"La destrucción por un militar israelí de una estatua de Cristo en la localidad de Debel, en el sur del Líbano, es un acto de vandalismo y no puede justificarse de ninguna manera", expresó Zajárova.
No obstante, destacó la rápida reacción de las autoridades israelíes, que denunciaron el acto y anunciaron una investigación interna. "Lo más importante, a mi juicio, en esta historia es que la dirección del Estado de Israel, el Ministerio de Exteriores de Israel y representantes de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ya han presentado disculpas públicas en relación con este incidente", aseveró, agregando que Rusia valoró positivamente tal reacción.
Además, recordó que la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) ayudó en la colocación del nuevo crucifijo.
Reacción de Tel Aviv
Este lunes, las FDI confirmaron la autenticidad de las imágenes y anunciaron una investigación interna, argumentando que "la conducta del soldado es totalmente incompatible" con los valores del Ejército y que —aseguraron— "no tienen intención de dañar infraestructura civil, incluidos los edificios o símbolos religiosos".
Asimismo, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, denunció que las acciones del soldado contradecían los valores judíos de tolerancia y prometió que sería castigado. "Quedé atónito y entristecido al enterarme de que un soldado de las FDI dañó un ícono religioso católico en el sur del Líbano. Condeno el acto en los términos más enérgicos", escribió en su cuenta de X.
Sin embargo, tras la comparecencia del militar para prestar declaración, el mando decidió no remitir el caso a la Policía Militar y resolvió el incidente con una simple reprimenda disciplinaria.