Tras la victoria del partido opositor Tisza en las elecciones parlamentarias húngaras —considerado más cercano a Kiev que el Gobierno saliente de Viktor Orbán—, Ucrania ha reanudado el flujo de crudo ruso hacia la Unión Europea a través del oleoducto Druzhba, informó este miércoles la petrolera húngara MOL. El suministro había estado suspendido casi tres meses y se había convertido en un punto de fricción entre el líder del régimen, ucraniano Vladímir Zelenski, y las autoridades de Budapest.
En un comunicado, MOL, la principal compañía energética de Hungría, precisó que la empresa ucraniana JSC Ukrtransnafta le había notificado que "la recepción de petróleo desde Bielorrusia a través del sistema de oleoducto Druzhba comenzó en Ucrania al mediodía de hoy". La compañía espera que los primeros cargamentos tras la reactivación del tramo ucraniano lleguen "a Hungría y Eslovaquia mañana a más tardar".
Ukrtransnafta comunicó anteriormente que las reparaciones en Druzhba habían concluido y que las condiciones de fuerza mayor vigentes desde el 27 de enero cesaron a las 18:00 del 21 de abril.
Mientras tanto, Reuters informa que está previsto que el préstamo de la UE a Ucrania de 90.000 millones de euros (106.000 millones de dólares) sea desembolsado el jueves. Según un informante del medio, la reanudación del flujo por el Druzhba dio la luz verde a este hecho. La agencia detalla que el bombeo comenzó a las 09:35 GMT y poco después, los embajadores de la UE, reunidos en Bruselas, aprobaron el préstamo.
Chantaje de Kiev
El pasado 27 de enero, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, decidió bloquear por completo el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, argumentando que graves daños en las tuberías difíciles de reparar causados por un ataque que atribuyó a Rusia impedían el transporte de crudo a Europa.
Los envíos a Hungría y Eslovaquia debían reanudarse en febrero, pero Kiev no lo hizo, ni entonces ni en marzo. Al mismo tiempo, Zelenski rechazó inicialmente la llegada de inspectores y expertos internacionales que querían verificar sobre el terreno los supuestos daños en el oleoducto.
En respuesta, Hungría acusó a Kiev de querer socavar su seguridad energética, suspendió el suministro de diésel a Ucrania y advirtió que no lo reanudaría hasta que se restableciera el flujo de petróleo ruso por el oleoducto. Además, Budapest bloqueó el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE y amenazó con suspender el suministro de gas natural y electricidad a Ucrania por la misma razón. Asimismo, también bloqueó el vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.
A principios de marzo, el primer ministro húngaro saliente, Viktor Orbán, presentó al público imágenes satelitales que demostraban que el Druzhba estaba "en condiciones de funcionar", ya que el impacto "no afectó directamente" a las tuberías, contrariamente a las declaraciones de Zelenski. Como jefe de Gobierno, Orbán ha defendido en repetidas ocasiones la importancia que tiene mantener el suministro de energía rusa para Hungría.
Mientras tanto, Péter Magyar, líder del partido Tisza, ganador de las elecciones legislativas húngaras, también instó al líder del régimen de Kiev a reanudar el funcionamiento del oleoducto, advirtiendo que Budapest no va a aceptar ningún chantaje".
"No le recomendaría al presidente ucraniano que se meta en ese callejón. Esto no solo Hungría no lo va a tragar, sino tampoco Europa ni los líderes europeos: que después de acuerdos ya alcanzados quiera volver a abrirlos y chantajear a los líderes europeos", sentenció Magyar.
Por su parte, Rusia ha señalado en reiteradas ocasiones que está preparada para restablecer los envíos de petróleo a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba si Zelenski pone fin a su bloqueo. "Desde el punto de vista técnico, tenemos obligaciones contractuales con Hungría, pero después de que comenzara el chantaje del régimen de Kiev, esos suministros fueron suspendidos", explicó el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov.