"El primer ministro británico está en el poder sin un propósito claro", sostiene el titular de un artículo editorial publicado en Financial Times. El director general del Fondo Ruso de Inversión Directa y enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, se mostró en desacuerdo con esa afirmación y sugirió en X que el propósito existe: consiste en "destruir la civilización occidental e intentar iniciar la Tercera Guerra Mundial".
El actual gabinete laborista había llegado al poder "con dos promesas centrales: un cambio para los votantes británicos, hartos de una economía estancada y de unos servicios públicos deficientes, y la estabilidad del Gobierno tras años de turbulencias conservadoras, afirma la redacción del rotativo. Desde el citado medio ven "fracasos" en el cumplimiento de la primera promesa y resaltan la responsabilidad personal del primer ministro, Keir Starmer, en la "falta de estabilidad", que se ha manifestado en la destitución de dos jefes de gabinete y cuatro directores de comunicación en 21 meses.
Dmítriev abordó en sus tuits de horas antes los despidos de estos meses, con Starmer a la cabeza del Ejecutivo, y lo exhortó a asumir la responsabilidad de la política de personal y a dimitir. La diferencia con respecto a las críticas de Financial Times es que el medio atribuye la crisis geopolítica y económica que vive el Reino Unido únicamente a la guerra librada por EE.UU. e Israel contra Irán, mientras que el empresario y enviado ruso se refiere a un conflicto futuro y a la política de autodestrucción europea, reprobada desde Moscú en múltiples ocasiones.