Un hombre que eludió a la justicia durante más de dos décadas ha sido declarado culpable de una violación cometida en 2003, un crimen por el que otro individuo pasó 17 años en prisión de forma injusta, lo que destapó un grave fallo en el sistema judicial británico.
Un jurado del Tribunal de la Corona de Mánchester declaró recientemente culpable a Paul Quinn, de 52 años, tras nuevas pruebas forenses que identificaron su ADN en la ropa de la víctima. El acusado, que permaneció cabizbajo durante la lectura del veredicto, recibirá condena por dos cargos de violación, intento de estrangulamiento y lesiones corporales graves. La sentencia se dictará el próximo 5 de junio, informa The Guardian.
El caso está estrechamente vinculado a Andrew Malkinson, quien fue condenado en 2004 por este ataque y permaneció en prisión durante 17 años defendiendo su inocencia. Su condena fue anulada en 2023, tras revelarse nuevas evidencias de ADN.
La víctima, que tenía 33 años en el momento de la agresión, expresó su satisfacción por el veredicto, aunque subrayó el profundo impacto del caso, ya que tanto su vida como la de Malkinson, afirmó, quedaron marcadas de forma irreversible.
Por su parte, Malkinson señaló que el verdadero culpable "podría haber sido detenido hace mucho tiempo", denunciando que las autoridades priorizaron una condena rápida en su contra. Exigió además que se repartan las responsabilidades por permitir que el agresor permaneciera en libertad durante tantos años.
Las investigaciones revelan que ya en 2007 las autoridades contaban con ADN de un hombre no identificado, pero no se realizaron análisis adicionales. Asimismo, la Comisión de Revisión de Casos Penales rechazó en dos ocasiones reabrir el caso.
Desde la Policía del Gran Mánchester reconocieron que el veredicto llega "dos décadas tarde" y ofrecieron disculpas tanto a la víctima como a Malkinson. También calificaron a Quinn como un individuo "peligroso".
Durante el juicio, Quinn admitió que su ADN estaba presente en las prendas de la víctima, aunque intentó justificarlo con explicaciones que fueron rechazadas por el jurado. El acusado, con antecedentes por delitos sexuales y violentos desde su adolescencia, fue identificado finalmente gracias a una muestra de ADN tomada en 2012, que permitió su vinculación con el crimen tras una revisión forense en 2022.