El presidente Donald Trump afirmó que Israel y el Líbano acordaron un cese el fuego tras más de seis semanas de intensos combates, seguidos de contactos directos impulsados desde Washington. Según detalló, mantuvo conversaciones "excelentes" con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun, para concretar la tregua.
Sin embargo, desde Beirut acusaron a Tel Aviv de violar la tregua en numerosas ocasiones y pidieron a la población no acercarse a las zonas peligrosas en el sur del país.
Por otro lado, Trump se mostró confiado en una victoria "muy pronta" sobre Irán y aseguró que las operaciones militares avanzan según lo previsto. "Podemos hacer lo que queramos", declaró el mandatario, insistiendo en que el conflicto con Teherán podría resolverse en breve.
Además, sostuvo que Irán ha aceptado entregar el "polvo nuclear" que aún conserva tras los ataques a sus instalaciones estratégicas del año pasado. En este sentido, aseguró que el país persa admite no poseer armas nucleares, lo que presenta como un logro clave de su estrategia.
Mientras tanto, han surgido quejas entre militares estadounidenses desplegados en portaviones por la baja calidad y escasez de las raciones de comida.
A su vez, un análisis elevó a 58.000 millones de dólares el coste de los daños provocados por la guerra en la infraestructura de Oriente Medio. La mayor parte de las pérdidas correspondería al sector energético, evidenciando el fuerte impacto del conflicto en el mercado global.

