La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha puesto de manifiesto las contradicciones existentes desde hace tiempo entre Washington y sus aliados europeos de la OTAN.
Ante la negativa de los países de la alianza a ayudar a desbloquear el estrecho de Ormuz, Donald Trump los tildó de "cobardes" e incluso amenazó con salir del bloque militar.
Sin embargo, en la práctica, estas amenazas parecen más bien un farol: con sus declaraciones, Trump no solo no refuerza la posición de Estados Unidos, sino que además da a Europa más herramientas de presión, colocándose en una posición vulnerable en vísperas de las elecciones.
¿De verdad quiere EE.UU. salir de la OTAN?
Aunque los socios europeos no pretenden rebelarse contra su aliado norteamericano, aprovecharán todas las oportunidades para conseguir privilegios, opina el politólogo ruso Timoféi Bordachiov, director de programa del Club de Debate Internacional Valdái.
"En Europa se entiende perfectamente que, sin mantener su presencia en el Viejo Continente, Washington corre el riesgo de encontrarse en un aislamiento geopolítico total. Y todo ese discurso de que la OTAN sirve para proteger a los europeos de supuestos enemigos terribles no es más que la reproducción de un mito. Todo el sentido de este mito radica en inventar un envoltorio bonito para el panorama real de las relaciones entre EE.UU. y Europa, donde es precisamente Washington la parte más interesada en continuar con las 'relaciones especiales'", señala.
Según el experto, tal escenario haría que los costos de un posible enfrentamiento con Rusia fueran inevitablemente más altos, ya que privaría a los estadounidenses de su base de operaciones y pondría su territorio en peligro.
Además, Washington perderá la posibilidad de chantajear a Rusia con el avance de sus materiales nucleares hacia su frontera.
"En otras palabras, para Estados Unidos, la presencia militar en Europa es una enorme carta diplomática, cuya pérdida sería una catástrofe para sus relaciones con sus principales rivales en Eurasia. Los gobiernos estadounidenses anteriores lo entendían perfectamente, pero hay dudas de que la actual Administración lo tenga tan claro", añadió.
Poniendo palos en las ruedas
Europa no solo se negó a participar en el desbloqueo del estrecho, sino que fue más allá: países como España, Francia e Italia no permitieron el paso de aviones estadounidenses por su espacio aéreo, lo que complicó aún más el éxito de la operación de Trump.
Las medidas de las autoridades europeas no responden tanto a un cálculo táctico inmediato como a una estrategia orientada a poner obstáculos a Trump de cara a las elecciones intermedias, que su partido corre el riesgo de perder. El columnista de The Guardian, Rafael Behr, considera que entre las élites europeas existe la esperanza de que las acciones de Trump sean "un hecho singular, como la pandemia del covid", que terminará.
"Doloroso y costoso, pero no un cambio permanente en el orden de las cosas. El presidente es mortal. Sus poderes podrían verse limitados si los demócratas se imponen en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Se puede negociar un alto el fuego. Se pueden reabrir las vías navegables cerradas. Se pueden reconstruir las cadenas de suministro", indica.
Aunque el columnista admite que el fenómeno Trump es mucho más complejo, los países europeos siguen esperando que pierda las elecciones y que todo vuelva a la normalidad.
"Europa está esperando sin duda alguna una derrota republicana en las elecciones intermedias; sospecho que, a este paso, su deseo se hará realidad. También podemos recordar que muchos líderes europeos hicieron campaña activamente contra Trump en las elecciones presidenciales de 2024, lo cual es motivo de la animosidad entre ellos", dijo Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil (Bangladés), en una entrevista con RT.
El experto señaló que la estrategia de las élites europeas consiste en aguantar hasta que termine el mandato del republicano. "Creo que Europa adoptará una estrategia de esperar a que Trump termine su segundo y último mandato presidencial o a que sea destituido. Es una actitud de esperar y ver qué pasa. Desean volver al 'statu quo' de su condición de vasallos de la Pax Americana bajo el dominio de los globalistas", concluyó.