¿Por qué Kiev podría quedarse sin el dinero europeo pese a la derrota de Orbán?

A pesar del cambio de gobierno en Hungría y la derrota del principal opositor a la ayuda a Kiev, la incertidumbre en torno al préstamo europeo persiste ante la crisis energética y las discrepancias entre los países de la UE.

La derrota de Viktor Orbán y su partido en las elecciones celebradas en Hungría provocó júbilo en Kiev y diversas capitales de Europa. Tanto Zelenski como los líderes europeos se apresuraron a felicitar al futuro primer ministro del país y líder del partido Tisza, Péter Magyar.

La razón es que durante largo tiempo se consideró que Orbán era el único obstáculo para la concesión a Ucrania de un préstamo de 90.000 millones de euros (105.000 millones de dólares), aprobado por los países de la UE a finales del año pasado.

Sin embargo, incluso tras el cambio de gobierno, el camino de Kiev hacia esos fondos podría resultar mucho más complicado de lo esperado. 

La ambigua postura del nuevo primer ministro

Inicialmente, Orbán había aceptado conceder a Ucrania un crédito financiado con fondos de otros países del bloque, sin dinero húngaro. Sin embargo, cambió de postura ante las amenazas de Zelenski y los obstáculos que este imponía al suministro de recursos energéticos rusos a Hungría, entre ellos a través del oleoducto Druzhba.

En una conferencia de prensa este lunes, Magyar dio a entender que podría levantar el veto, pero no dejó clara su postura.

Según recordó, la decisión sobre este tema se tomó efectivamente en diciembre a nivel del Consejo Europeo. En ese momento, a Hungría, así como a Eslovaquia y la República Checa, se les dio la opción de no participar en el programa.

"No lo entiendo del todo. Lo discutiré con los líderes europeos. Pero, personalmente, estoy de acuerdo en que Hungría debería excluirse", dijo Magyar.

En este contexto, destacó que Hungría se encuentra "en una situación financiera muy difícil", por lo que no puede permitirse una financiación adicional.

Obstáculos burocráticos

Sin embargo, incluso si Magyar no veta la propuesta, la parte ucraniana no recibiría el dinero de inmediato. En primer lugar, el líder de Tisza necesitará tiempo para formar gobierno, algo que tiene previsto concretar para el 5 de mayo.

En segundo lugar, aún no se ha establecido el mecanismo burocrático para la concesión del crédito. El plan de financiación a Ucrania, en el que se detalla el procedimiento del gasto de los fondos y que fue presentado por la Comisión Europea a principios de este mes, aún debe ser aprobado por los Estados miembros.

Además, Bruselas y Kiev todavía deben acordar un memorando de entendimiento y el propio acuerdo de concesión del préstamo, el cual, según Euractiv, podría aprobarse a finales de abril o principios de mayo.

No solo Orbán

Sin embargo, además del líder húngaro, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, podría bloquear la iniciativa, ya que ha insinuado anteriormente esa posibilidad.

"Entonces no habrá ninguna posibilidad de obtener petróleo del este, a menos que alguien más tome el relevo de Hungría", declaró en un mensaje en video publicado en marzo. 

"¿Hasta cuándo la Comisión Europea seguirá anteponiendo los intereses de Ucrania, como país no miembro de la UE, a los intereses vitales de Eslovaquia y Hungría, como países miembros de la UE?", planteó Fico. 

Desde entonces, el líder eslovaco no se ha pronunciado al respecto, pero podría endurecer su postura si la Comisión Europea y Zelenski no realizan concesiones.

Una razón más

Aunque Eslovaquia no imponga su veto, Kiev podría quedarse sin el financiamiento.

El hecho es que Orbán ha sido durante mucho tiempo una excusa conveniente para no conceder el préstamo a Kiev, cuya capacidad para devolver el dinero es dudosa.

Incluso ahora, cuando los obstáculos formales podrían desaparecer, la asignación de fondos a Ucrania podría ser problemática, como mencionó indirectamente la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.

"Tenemos ciertos obstáculos tanto en lo que respecta al 20.º paquete de sanciones como a la concesión del crédito. Se sigue trabajando para superar estos obstáculos, pero, lamentablemente, por el momento no tengo buenas noticias y no puedo anunciar que se vaya a conceder este crédito", declaró a los periodistas durante una visita a Ucrania, sin mencionar a Orbán ni a Fico.

Los obstáculos mencionados por Kallas probablemente se refieran a la crisis energética y al aumento de los precios de los combustibles que Europa está enfrentando actualmente en el contexto de la guerra en Oriente Medio.

Previamente, Dan Jorgensen, comisario de Energía de la UE, afirmó que el bloque está evaluando "todas las posibilidades", incluyendo el racionamiento de combustible y la liberación de más petróleo de las reservas de emergencia.

"Esta será una crisis larga, los precios de la energía se mantendrán altos durante mucho tiempo", declaró al Financial Times.

En este contexto, los representantes de la burocracia europea ya están advirtiendo a los gobiernos que eviten un apoyo excesivo para compensar el fuerte aumento de los precios, por temor a que la crisis energética pueda derivar en una crisis financiera a gran escala.

La asignación de fondos a Kiev, que ataca las instalaciones energéticas rusas, encareciendo los precios aún más, difícilmente puede ser entendida por los votantes de los países europeos.

El tiempo apremia

Mientras tanto, los plazos para el pago del posible préstamo comienzan a retrasarse. En declaraciones realizadas este martes, el portavoz de la Comisión Europea, Balazs Ujvári, afirmó que la UE "sigue comprometida con los planes de conceder" la ayuda a Ucrania, sin embargo, solo en el segundo semestre del año.

Bloomberg, por su parte, informó que Kiev corre el riesgo de quedarse sin fondos para la defensa en dos meses. Según estimaciones de funcionarios tanto ucranianos como extranjeros, en la actualidad Ucrania solo cuenta con dinero suficiente para cubrir los gastos hasta junio.

Asimismo, Kiev también tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones en el marco del último programa de crédito del FMI por un monto de 8.100 millones de dólares, aprobado el mes pasado.

Sin embargo, incluso un crédito ya aprobado, cuyos pagos están previstos para un plazo de dos años, difícilmente podrá ayudar a enderezar la situación. Según las estimaciones de los organismos financieros de Ucrania, en 2026 el país necesitará 52.000 millones de dólares en ayuda extranjera.

Si la actual crisis de financiación persiste, Kiev podría enfrentarse a "una tragedia financiera" ya en abril, vaticinó el mes pasado Daniil Guetmantsev, presidente del comité financiero del Parlamento ucraniano.