El presidente Donald Trump anuncia el inicio del bloqueo naval "con efecto inmediato", asegurando que cualquier buque que intente entrar o salir del estrecho será interceptado por la Armada estadounidense. La medida se produce tras el fracaso de las negociaciones en Islamabad, donde el punto nuclear impidió cerrar un acuerdo entre Washington y Teherán.
Por su parte, Irán advierte de una respuesta contundente y declara que la seguridad en el golfo Pérsico será "para todos o para nadie", elevando el tono contra EE.UU. y sus aliados regionales.
El vicepresidente J.D. Vance plantea dos exigencias clave para alcanzar "un acuerdo muy, muy bueno": que Irán entregue su material enriquecido y renuncie de forma definitiva a desarrollar armas nucleares.
Mientras tanto, Teherán lleva el conflicto al plano diplomático internacional y exige indemnizaciones a varios países de Oriente Medio por permitir que EE.UU. e Israel utilicen su territorio para atacar a la república islámica.
Teherán acusa a Baréin, Arabia Saudita, Catar, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania de "actos ilícitos" y reclama compensación por daños materiales y morales.
El estrecho de Ormuz continúa con restricciones de facto, agravando la tensión en una ruta por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Desde Washington, el secretario de Energía advierte que los precios del crudo podrían seguir subiendo hasta que se normalice el tránsito marítimo en la zona.

