El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, afirmó que el titular de Relaciones Exteriores, Peter Szijjarto, "ya casi no puede ni llamar a su madre" sin que sus conversaciones sean escuchadas, al denunciar injerencias de servicios de inteligencia extranjeros en el país.
"Hemos llegado a un punto en el que Péter Szijjártó ya casi no puede llamar ni a su propia madre sin que intercepten sus conversaciones. Esto es absurdo", declaró Orbán durante un mitin de campaña. Añadió que es "inaceptable" que, según él, los del partido opositor Tisza hayan traído a Hungría a servicios de inteligencia extranjeros "para ganar las elecciones con su ayuda".
Orbán también dijo que Ucrania "no puede pedir ni a nuestros hijos ni nuestras armas" ni que Budapest "se arruine" dejando de comprar energía rusa barata.
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