El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha convertido, de forma indirecta, en uno de los mejores argumentos de Bruselas para vender la deuda conjunta de la Unión Europea, y no porque el mandatario sea partidario del proyecto europeo, sino porque sus aranceles comerciales y una política exterior errática —desde sus amenazas de anexión de Groenlandia hasta la guerra en Oriente Medio— están empujando a los preocupados inversores hacia los eurobonos, recoge Politico.
La venta de deuda de Bruselas se apoya en presentar el beneficio de la estabilidad que aporta el lento y consensuado proceso de toma de decisiones de la UE en un "mundo trumpista" que ha trastocado el orden mundial.
Según datos a los que ha tenido acceso Politico, gestores de fondos del Reino Unido, Asia, Oriente Medio, África y Oceanía adquirieron el 43 % de los eurobonos subastados por la Comisión desde comienzos de 2026, lo que representa ocho puntos más que la media de los últimos seis años. En ese periodo, el Ejecutivo comunitario emitió 52.000 millones de euros en bonos, frente a los 44.000 millones del mismo tramo de 2025.
Un alto funcionario europeo explicó bajo condición de anonimato que existe una demanda creciente de "Europa" por su alineamiento con "el orden y los valores internacionales basados en normas", lo que se traduce en una demanda mayor por la deuda europea.
Asimismo, el Fondo Europeo de Estabilidad y su antecesor han seguido una tendencia similar, con 566.000 millones de euros emitidos desde 2010 y niveles récord de ventas a países no comunitarios en 2025, según datos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
Según el medio, desde que Estados Unidos e Israel iniciaron su agresión militar contra Irán a finales de febrero, bancos centrales, gobiernos e inversores internacionales han vendido más de 80.000 millones de dólares netos en deuda del Tesoro estadounidense, situación que la UE ha aprovechado para reforzar su imagen como refugio seguro.
El aumento del interés por los eurobonos respalda, además, la ambición europea de reforzar el papel del euro frente al dólar como moneda de reserva global. Mientras la divisa estadounidense sigue representando alrededor del 56 % de las reservas mundiales, el euro se mantiene cerca del 20 %. Sin embargo, la Comisión está aprovechando la oportunidad para atraer inversores extranjeros y expandir su influencia global, señala Politico.