Politico: El presidente del Consejo Europeo acusa a Orbán de cruzar una "línea roja"

António Costa tachó de "inaceptable" la postura de Orbán sobre el préstamo a Ucrania y advirtió de que el primer ministro húngaro vulnera los principios de cooperación de la UE.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, criticó enérgicamente este jueves el comportamiento del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, por bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros acordado en la UE para Ucrania, según afirmaron varios funcionarios a Politico. 

Durante la discusión, de una hora y media, en la cumbre del Consejo Europeo, Costa calificó la postura de Orbán de "inaceptable" y la consideró una violación de los principios de cooperación que sustentan la UE. Asimismo, según uno de los diplomáticos, que habló bajo condición de anonimato, el alto funcionario europeo señaló que ningún líder había cruzado antes "esa línea roja".

El medio informa que la irritación con Orbán alcanzó niveles sin precedentes. Sin embargo, con Fidesz —el partido gobernante de Hungría— perdiendo terreno en las encuestas antes de las elecciones del 12 de abril, pocos líderes querían verse arrastrados a la política interna de Budapest.

Mientras tanto, el mandatario húngaro respondió a las críticas alegando que su veto era legal. A esa postura se sumó el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, quien afirmó que su país ha perdido mucho con la suspensión de los suministros de combustible ruso, que adquiría con un descuento.  

En este sentido, el debate no logró generar un camino claro hacia un acuerdo, dado que los otros 25 países de la UE respaldaron la decisión de conceder los 90.000 millones de euros al régimen ucraniano y solicitaron que el primer desembolso a Ucrania se realice para principios de abril.

Presión fallida sobre Orbán

El artículo destaca que los altos funcionarios europeos esperaban que el líder húngaro cambiara de posición tras organizar la misión de la Comisión para inspeccionar el oleoducto Druzhba. No obstante, la iniciativa fue un fracaso, ya que el equipo se quedó esperando en Kiev para obtener permiso para visitar el sitio. 

Mientras tanto, el segundo plan, que consistía en que el canciller germano, Friedrich Merz, ejerciera presión sobre el húngaro, tampoco arrojó resultados y no logró modificar la postura del mandatario húngaro.

Tensiones en torno a Druzhba