Andrew Mountbatten-Windsor, conocido durante décadas como el príncipe Andrés, antes de ser despojado de sus títulos reales por el escándalo Epstein, fue detenido este jueves por la Policía británica bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público.
Si bien el expríncipe ha negado haber cometido delitos en el marco de su amistad con Jeffrey Epstein, insistiendo en que no hubo conducta impropia en sus contactos con el financiero, ninguna de sus declaraciones lo ha ayudado a salvar ni sus títulos reales ni su respetada posición en la sociedad. Ni tampoco, por último, su libertad, que perdió por casi 12 horas para finalmente ser liberado en condición de investigado, mientras duran las pesquisas en torno a las revelaciones de la última tanda de los archivos Epstein.
Causa inmediata
Más allá de las escandalosas acusaciones que desde hace años se le han hecho, de que tuvo relaciones sexuales con al menos una menor de edad facilitada por el magnate, lo que dio inicio a la investigación actual fue la sospecha de que, cuando ejercía como enviado comercial del Reino Unido, habría facilitado información confidencial al fallecido depredador sexual.
Los correos electrónicos presentes en los archivos Epstein evidenciaron que Mountbatten-Windsor podría haber reenviado documentos confidenciales al magnate en 2010 y 2011, y llamaron la atención de la Policía después de su amplia difusión mediática.
Al día: el despojo de funciones y el aislamiento
La caída del exmiembro de la realeza británica fue progresiva pero pública:
- 2019: Andrés se apartó de sus deberes reales, tras reconocer que su vínculo con Epstein se había vuelto una "gran disrupción" para la familia
- 2020: el Departamento de Justicia de EE.UU. pidió formalmente interrogarlo en el marco de la investigación criminal sobre Epstein
- 2022: llegó a un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien lo acusó de abuso sexual cuando era ella menor; pese a haber negado tales acusaciones
- 2025: renuncia a sus títulos reales por sus vínculos con Epstein y termina despojado de ellos
- 2026: lo desalojan de su residencia real de Royal Lodge, en Windsor, y se muda a una residencia privada.
Cómo la relación con Epstein llegó a perseguirlo
La conexión entre Andrés y Epstein se mantuvo firme desde 1999 y se convirtió en un problema institucional a partir de la década de 2010, cuando el nombre del entonces príncipe comenzó a aparecer con frecuencia en reportajes, testimonios y litigios relacionados con el financiero.
Con el tiempo, esa relación pasó de ser un coste reputacional a convertirse en un riesgo político para la monarquía británica, al coincidir con presiones públicas para exigir responsabilidades a figuras prominentes asociadas al caso.


